11 Gwen, superficie de la Luna de la Colonia, a bordo de la Nave de la Colmena —¿Qué? —Me escuchaste —él respondió. —¿Me vas a azotar? ¿Por qué? —el tipo estaba loco si pensaba que yo iba a permitir que me pusiera las manos encima, al menos de esa manera. Yo estaba de acurdo solo con la parte s****l. —Por ponerte en peligro. Por no escuchar una sola cosa de las que dije. Por enfrentarte a nueve soldados de la Colmena sola. La forma en que dijo la palabra nueve me hizo dar un paso atrás. Su cara estaba roja, los tendones de su cuello estaban extendidos. Sus colmillos colgaban, justo sobre el borde de su labio inferior. Sí, él estaba enojado. —Pero yo no quería que salieras lastimada. No es como si pudieras escucharlos o saber lo que piensan para matarlos. Él dio un paso más cerca de

