CAPITULO OCHO Tavia Los términos de cariño de Renaldo fueron la primera pista de que era un mentiroso. Eso y todos los horrores que había visto con mis propios ojos en las Tierras Yermas cuando los mutantes atacaron. Si Dagger hubiera hecho algo por el Weren desaparecido cuando le informé de la situación, podríamos haber salvado a todos estos omegas de este destino, medio convertidos y obligados a defender a los humanos en esta ciudad en ruinas. "Traeremos a Jacoby para ti, dulce Tavia". Renaldo nos tendió el brazo, ajeno a mi furor. Estaba en la punta de mi lengua recordarle mi estatus, y que un simple acto de cooperación, sin importar sus intenciones, no sería suficiente para convencerme. Pero hacía todo lo posible por honrar mi acuerdo con Dagger de confiar en él. Existieron años de

