49. Pero no a costa de nosotros.

973 Words

Los días siguientes a la visita de Pablo estuvieron cargados de una calma inquietante, como si estuviéramos esperando la próxima ola de problemas. Aunque Gabriel intentaba actuar como si todo estuviera bajo control, podía notar la tensión en sus hombros, su forma de fruncir el ceño cuando pensaba que no lo veía. Esa tarde, mientras intentaba relajarme con una taza de té, Gabriel entró a la sala con el celular en la mano. Se detuvo frente a mí, claramente distraído. —¿Todo bien? —pregunté, tratando de mantener mi tono ligero. Él soltó un suspiro largo y se dejó caer en el sofá junto a mí. — Pablo sigue con problemas —dijo, pasándose una mano por el cabello—. He hablado con su contador y las cosas están peor de lo que me dijo. —¿Peor cómo? —Sus deudas son más grandes de lo que mencionó

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD