Gabriel y yo decidimos hacer una escapada romántica para celebrar nuestro aniversario. Planeamos un viaje a una cabaña en las montañas, lejos del bullicio de la ciudad y de las obligaciones diarias. La idea es pasar un fin de semana en medio de la naturaleza, disfrutando de la tranquilidad y de nuestra compañía. La mañana del viaje, estamos emocionados mientras cargamos el coche con nuestras maletas y provisiones. Los niños están en casa con mi madre, y tenemos el fin de semana solo para nosotros. —Esto va a ser increíble,— dice Gabriel, sonriendo mientras ajusta las maletas en el maletero. —Una oportunidad para desconectar y disfrutar. —Estoy completamente de acuerdo,— le respondo, sintiendo la anticipación en el aire. —Además, ¡no puedo esperar para ver esas vistas! El viaje comienza

