Despertar sin Gabriel se siente como una repetición dolorosa de los días que siguieron a mi divorcio con Lucas. La diferencia es que esta vez, no estoy segura de si quiero seguir adelante o luchar para recuperar lo que he perdido. La ausencia de Gabriel en mi vida es palpable, como un vacío que nadie puede llenar, y aunque trato de concentrarme en mis hijos y mi trabajo, hay momentos en los que la tristeza es abrumadora. Los niños notan la diferencia. Mateo me pregunta por qué Gabriel ya no viene a casa y Valeria, en su manera inocente, sugiere que tal vez se fue porque —fue travieso—. Me duele en lo más profundo no poder darles una respuesta clara, así que solo les digo que Gabriel está ocupado con su trabajo, pero que los quiere mucho. Lo que no les digo es que tengo miedo de que esta d

