La tensión entre Gabriel y yo sigue, aunque hemos decidido enfrentarlo juntos. Pero hay algo en el aire, como si camináramos sobre una cuerda floja, cada paso más frágil que el anterior. Y en medio de todo este caos, recibo una llamada que añade una nueva capa a la locura que ya estamos viviendo. —¡Laura! ¿Te acuerdas de mí, no?— La voz al otro lado de la línea es inconfundible. Es Carla, mi mejor amiga desde la universidad, esa que siempre sabe cómo entrar en tu vida justo cuando crees que no puedes con más. —¡Carla! Claro que me acuerdo de ti,— digo, forzando una sonrisa. —¿Qué tal? Ha pasado tanto tiempo. —Pues estoy en la ciudad,— responde con entusiasmo. —Vine por trabajo y pensé que podríamos vernos. Y, bueno, ¿recuerdas a David y a Sofía? También están por aquí. ¡Sería genial reu

