¡ERA UN SUEÑO!

1308 Words
El sonido del celular es tan insistente que abro mis ojos y es la alarma, son las 6:00 de la mañana > esto no puede ser verdad, estoy toda sudada y tan excitada, estoy sentada en mi cama y no puedo creer aún que era solo un sueño. Debo estar tan obsesionada con este hombre que ni conozco, hasta  sueño con el que hago el amor, no en realidad me estoy volviendo loca. Apagó el celular e intentó dormir de nuevo, esta semana no trabajo en la mañana, me toca trabajar de noche. No puedo dejar de sentir nervios al recordar lo que paso anoche, tengo que tener mucho cuidado. Estoy plácidamente dormida cuando escucho él timbre, me levantó somnolienta y abro la puerta sin verificar por el ojo mágico de la puerta. —¡Buen día preciosa! —¿Cómo amaneciste? —¿Puedo pasar?—me mira con ojos de perrito regañado. —¡Buenos días Axel! ¿Qué haces aquí tan temprano? ¡Puedes pasar!—cierro la puerta para sentarme en el sofá. —¡Traje algo para desayunar, y no quería comer solo así que decidí venir a compartir contigo!—alzando la ceja Voy al baño y cepillo mis dientes para salir a la sala y compartir el desayuno con Axel, que después de todo no es como yo pensaba. Durante el desayuno estábamos retomando la conversación sobre lo que había pasado anoche. Se ofreció a ir a buscarme todas las noches al trabajo para que no regresara sola y exponerme a un peligro, de cierta manera tiene toda la razón y aceptó su propuesta. (Semanas después) Han pasado tres semanas desde que se creo el vínculo de la amistad con A del, es un chico muy cariñoso y amable, ya se que tenían razón al decir que no se debe juzgar solo por la apariencia.  Cada noche me ha acompañado de regreso a casa, claro es solo los días que tengo turnos de noche, a pesar de eso no he dejado de sentir la sensación de ser observada. Pronto se inaugura la nueva cafetería, se que tendré más compañeros de trabajo pero no dejo de sentirme nerviosa, ya me había acostumbrado a este espacio y que me queda cerca de casa, pero hay que adaptarse a los cambios. Sólo falta un mes para tener los resultados de la prueba de admisión de la universidad, de esos resultados depende mi futuro,  Aún recuerdo ese estúpido sueño que tuve hace días, es algo se contar y no creer, seria una tonta al pensar que algo así pueda pasar. Reconozco que es mucho mayor que yo, pero no deja de ser atractivo ese hombre posee las cualidades físicas que toda mujer puede desear, en lo particular me encantaría por la experiencia podría aprender muchas cosas que yo estaría dispuesta a aprender. Estoy tan sumida en mis pensamientos cuando llega mi amiga Ana y aplaude frente a mi. —¿Mujer en que piensas?  —¡Estas idiotizada pensando en la nada!—Soltando una carcajada. —¡En algo bueno Ana, muy bueno!—Sonrió pícara. —¡Cambiando de tema, tu novio es muy guapo! —¿Quién Axel? ¡No es solo mi amigo, nada más que un amigo! ¿A poco te gusta? —¡No, para nada solo preguntaba!—Haciéndose la desentendida. —Tranquila cuando llegue te lo presento y ustedes verán en que quedan—me río y ella hace una mueca bufando por lo que le dije. Pasamos la tarde de maravilla, nuestros clientes de hoy fueron muy generosos, nos dieron buenas propinas. Ana a cada rato ve el reloj y me causa risa en verla de esa manera, está ansiosa porque llegue la hora y poder ver a Axel. El reloj dan las 11:00 de la noche y nos disponemos a cerrar cuando de un momento a otro viene entrando una chica muy asustada, la dejamos pasar y cerramos la reja. Me asomo y ver si alguien más está por fuera pero no, todonesta tan solitario, Ana le acerca un vaso con agua para calmar a la chica. La señora Mirna sale de su oficina y al ver a la chica en ese estado nos pregunta —¿Qué sucede?—se nota que se asustó mucho por la impresión. —¡Entró desesperada antes de cerrar las rejas!—comenta Ana con nerviosismo. —Tenemos que llamar a la policía —mientras va la señora Mirna por el teléfono. Cuando la chica ya está mucho más tranquila le preguntamos que fue lo que sucedió, ella nos dice que venía de su trabajo, tenía que dejar unos documentos listos y no se dio cuenta de la hora.  No pasaban taxis así que decidió caminar porque su casa está a unas cuantas cuadras de su trabajo, pero cuando venía pasando por el parque sintió que alguien la venía siguiendo, se volteo pero no veía a nadie apresuró el paso y la persona detrás de ella también lo hacía. Sentía que cada momento venía mucho más cerca y despidió salir corriendo en busca de un lugar para refugiarse, desviándose por completo del camino a casa y al seguir corriendo vio que estábamos a punto de cerrar y se apresuró a entrar. Estamos tan entretenidas que nos asustó un golpe en la puerta, era Axel que ya venía a buscarme y nosotras sin recoger nada aún, Ana va hacia la puerta y le abre la reja para que  pueda pasar. —¿Qué sucede lindas?—esta desconcertado. —¡Anda rondando el violador por esta zona, y hoy le tocó correr a ella!—señalando a la chica que aún permanece pálida. —¡Tenemos que llamar a la policía! —¡Ya lo hice y vienen en un rato!—acota la señora Mirna. Pasan unos minutos y vemos llegar a una patrulla estacionarse frente a la cafetería. La señora Mirna es quien sale y los atiende, luego de conversar con ella y la chica se retiran, llevando a la pobre a su casa. La señora Mirna nos informa que a partir de mañana ellos harán rondas cada media hora y van a atrapar a ese hombre. Vemos el reloj y ya va a ser la 1:00 de la mañana. Nos retiramos a nuestras casas, pero antes de salir la señora Mirna dice que esta se!ana no vamos a trabajar, tiene que viajar arreglar unos asuntos personales y prefiere cerrar por unos días a que nos arriesguemos a que nos pueda pasar algo. Va a contratar personal de seguridad para la cafetería y para el nuevo establecimiento que ya se encuentra pronto a ser inaugurado. Salimos los tres juntos y yo vengo unos pasos más adelante, quiero darles espacio a los tórtolos. Cuando llegamos al edificio de Ana se despide muy sonriente de Axel y me da las gracias. —¿Por que me miras así, gusanita? —¿Cómo más quieres que te miré? ¡Son los únicos ojos que tengo!—pongo los ojos en blanco. —¡Tú amiga Ana es muy simpática!  —Me cae bien, espero no te pongas celosa —soltando una carcajada. —¿Eres tonto o te la haces? ¡Se nota que estas tonto por ella! ¡Espero que hayas pedido su número telefónico! Pasamos el resto del camino bromeando hasta llegar al edificio, subimos al ascensor y Axel es el primero en quedarse, vive un piso antes que yo. Entro y dejo los zapatos en medio de la sala, tengo mucho cansancio y creo que aprovecharé estos días para poder descansar. Voy al baño y me doy una ducha relajante, al salir me coloco una franela no me gusta dormir con mucha ropa y me lanzo sobre mi cama quedándome casi profunda al instante. Yara...Yara…Yara… 
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