-Si, así es, estuve en tus dieciséis años-. -Oh si lo recuerdo bien, que fiesta aquella; Yo quería un viaje por Grecia, pero mamá insistió en un fiestón…ni me lo recuerden-. - ¿Y tú Nadia? -. -No tuve fiesta, pedí un viaje, mi tía Merlina estuvo conmigo-. -Oh Merlina, que divertida que es tu tía, me encantaría verla de nuevo, siempre tiene esa chispa de vida, me encanta su gusto por las aventuras, supe que enviudó…pero es una chica interesante, el amor podría sorprenderla -. -Eso mismo piensa ella-. Nadia sonreía. En aquel momento que todos brindaban, llegaban los platillos a la mesa, un hombre llegaba a casa, Nadia le miró desde su lugar, aunque él no la alcanzaba a ver desde allí, se despojaba del abrigo, colocando las llaves en una pequeña mesita, caminaba hacia el comedor, Nadia

