CAPÍTULO QUINCE Oliver gritó al atravesar el portal dando vueltas. No veía a Ester y Ralph por ningún lado, pero por otro lado el remolino lila por el que pasaban disparados se sacudía de forma inestable, haciendo que costara ver algo. Oliver se preguntaba si, después de todo, saltar había sido una buena idea. Parecía que el portal se podía derrumbar en cualquier momento. Pero, por otro lado, no tenían ninguna otra opción. Mientras salía propulsado por el remolino, con el pelo volando alborotado, logró ver algo muy extraño. Dos pares de ojos aparecieron flotando ante él. Y, a continuación, las caras se hicieron más claras tras ellos. ¡Eran sus padres! ¡Apareciéndosele en una visión! Entonces Oliver se dio cuenta de que debía de haber caído en la parte subconsciente de su mente, el lugar

