Me cuadré de hombros y aclaré mi garganta, supongo que aquí no valía su primera clase de seducción de "mirar e ignorar". Arreglé mi cabello, voltee a mirarlo y le sonreí casi enseñándole todos mis dientes, intente pestañear repetidamente y luego miré hacia otro lado para volver a acomodarme el cabello. -No funciona -dijo-, estas siendo muy infantil. Su comentario me enojó un poco, creí que de alguna manera estaba siendo sexy. - ¿Ah enserio? -Dije en tono sarcástico-, supongo que tú eres un experto en seducción. -Comparado contigo, soy un dios de la seducción -refutó-. Debes ser atrevida, si quieres conquistar y llamar la atención ante las otras chicas, no debes temer a mostrarte irreverente. -En otras palabras... ¿Cómo una puta resbalosa? -Giré los ojos-, mejor ya vete, no sirvo para

