Isaac miraba la televisión con absoluto aburrimiento. Los últimos meses, había visto los mismos programas de mierda sobre noticias y chismes de gente famosa, mientras él no podía levantarse de la camilla del hospital. La doctora entró en la habitación con una manta y le sonrió al castaño, Isaac no devolvió el gesto y siguió mirando la pantalla. —Traje esto para cubrirte un poco — dijo ella suavemente —, aquí hace un montón de frío y con lo delgado que te has puesto... Isaac no respondió. Ella se quedó de pie un momento y luego se acercó al castaño. Desdobló la manta y comenzó a colocarla encima de él. Entonces fue que el chico sintió el primer tirón, uno muy doloroso, uno que lo hizo retorcerse. Era normal, a estas alturas, sentir esos dolores repentinos que lo acechaban todos los días,

