Enzo Con poco dinero, pero con mucho animo y determinación, salí de Roma. Con el corazón en la maleta, haciéndole compañía a los únicos dos cambios de ropa que pude costear. Junto a todo eso, mis sueños e ilusiones de encontrar mi propia paz mental y curar las heridas que todavía siguen abiertas. No sé cómo pero... Lo voy a lograr. Luego de más de treinta horas en autobús, finalmente llegué a Sevilla. Fue un largo viaje y estoy terriblemente cansado. No conozco la ciudad, es de noche y tengo que buscar un lugar en el que pueda descansar. Mañana mismo buscaré un empleo, pues no sobreviviré con el poco dinero que tengo guardado. La pregunta es: ¿En dónde? ¿Y en qué? Si no sé hacer nada, a excepción de algo relacionado con la carpintería. —Eso tendré que averiguarlo por la mañana, po

