Eliana —¿Qué está pasando, Enzo? Parece ser que mis gritos alertaron a los demás habitantes de este lugar porque, en un instante, entraron dos mujeres a la habitación. Ambas de ojos azules, muy parecidas al hombre frente a mí. —La mujer despertó y al tratar de acercarme entró en pánico—. Explica demasiado rápido el hombre que al parecer se llama Enzo—. Creo que lo mejor será que me vaya, ella no quiere verme cerca.—Me dirige una mirada apenada que me hace estremecer. La mujer mayor, asiente y luego de palmear su hombro le permite salir. —H-Hola, linda—. Habla desde su lugar—¿Puedo?—Señala el colchón y tan solo escuchar su dulce voz, mi guardia baja y termino asintiendo, cuando se sienta, le pregunto: —¿Dónde estoy? —En el Renacer, mi hacienda. El hombre que acaba de salir, es mi hi

