Un mes después, en la oficina de recepción de pacientes de la clínica —Buenos días, Miriam ¿Cómo estas, mi amor? —le pregunta Fabián , dándole un beso en los labios. —Bien Fabián; extrañándote mucho mi rey —le responde Miriam, con voz mimosa— quisiera comerte aquí mismo; me tienes soñando cada noche con estar en tus brazos; no deberías ser tan cruel conmigo, y permitirme pasar una noche contigo; ¿Cómo hago para no sentir tantos deseos de ti? —Yo también, quisiera desnudarte en este momento; hay noches que siento tanta necesidad de ti, que me he visto tentado de llamarte, y pedirte que vuelvas a mi casa , que no me importa lo que pase después, pero por el bien de nuestro amor debemos esperar, Mirian, tengo la esperanza, de que muy pronto se van a resolver muchas cosas que pueden traer mu

