–Alba, despierta –escuché la voz de Alexa. –Estoy cansada, no molestes Alexa –escupí con fastidió y me moví para que me dejara en paz. Alexa había regresado unos días a casa porque no puede vivir sin André, supongo que él también la extraña y por supuesto que usó la excusa de su trabajo. –Alba, te traje algo de comida –escuche el sonido de una bolsa. –Más tarde –murmuré, realmente no quiero levantarme. –Vamos Alba has dormido mucho –me movió Alexa nuevamente. –¿Qué hora es? –pregunté. –Son las siete –respondió Alexa y abrí un ojo a ver a la ventana donde está la luz del sol. Son las siete de la mañana. –¿Cómo se te ocurre Alexa? –intente levantarme –Maycol estuvo anoche aquí y estuve despierta toda la noche y ahora tú me despiertas tan temprano. –Alba, la luna me dijo que eso fue

