Mi celular suena, y eso me saca de mis pensamientos. Con dificultad me muevo para localizarlo, veo que es una llamada de mi mamá, y por la hora, me imagino que ya ha de estar preocupada, porque aún no llego a casa. Aranza —Bueno, hola, mami, ya sé antes de que me regañes, sé que es tarde. Me puse a hacer unos trabajos con mi compañera y se nos hizo tarde, pero ya voy saliendo para la casa. —Apenas si la dejo hablar y me dice que está bien, pero que me apure que ya es tarde para que siga en la calle. Me meto al baño, para poder asearme un poco y tratar de ocultar las marcas que Leo me dejó. Me siento totalmente destruida y no solo de lo físico, sino dentro de mí. No puedo seguir con esto, como puede hacerme tanto daño si dice amarme. Me duele el alma, no solo son sus amenazas, sus golpes

