Cap 2. ¿Qué está pasando?

1166 Words
Todo mi fin de semana me quedé pensando en eso que pasó, por dios es que realmente no pasó nada, creo fue mi imaginación, ahora ¿Por qué sentí eso al tenerlo cerca?, he tenido novios y con ninguno sentí algo parecido, esas ganas de que me besara, carajo Aranza como puedes pensar en algo así y con él, es tu amigo. Llega el martes y creo no haberles comentado, que nuestros ensayos son los martes y jueves en la noche, ya que los fines de semana por lo regular es cuando tenemos presentaciones o simplemente nos vamos a algún lugar a bailar. Y aquí estamos mi hermano y yo llegando, tarde para variar porque el joven tenía que invitar a una amiga y pasar por ella nos hizo llegar tarde, me choca ser de los últimos en llegar, ya que el que va llegando tiene que ir saludando a todo mundo en su lugar, prefiero llegar primero y todos vengan a mí como diva que soy, pero no llegamos tarde y ahí voy saludando a todos de besito en la mejilla, y esto no puede estar pasando el idiota de Leo está en su carro con la puerta abierta y yo tengo que ir hasta ahí y saludarlo. Siento su mirada desde que llegué, y no quiero saludarlo. El pensar en eso me pone nerviosa. ¿Pero por qué? Es lo que siempre hago, no tengo por qué estar así. Aranza —¡Hola! —le doy la mano Leonardo —¿Y ahora porque ya no me saludas de beso? —lo dice con esa sonrisa tonta que ahora se le ha dado por darme. Me inclino a darle un beso en la mejilla y muy canijo voltea la cara haciendo que nuestros labios se rocen, mientras sujeta con firmeza mi mano, carajo eso no me lo esperaba. Me voy sin decir nada más y le digo a Carlos que iniciemos con el ensayo, ya que próximamente tendríamos un evento y para tal estaba practicando una cargada supe difícil, pero la mirada de Leo está encima de mí todo el tiempo, su pareja de baile no vino y, por lo tanto, solo está ahí platicando con la bola de amigos que siempre van con él y para colmo con la tipa esa que se le cuelga todo el tiempo, no la entiendo, mientras más la trata mal, más se aferra a estar ahí. No me puedo concentrar, no sé qué demonios me pasa, siempre está ahí, llevamos años conociéndonos y ahora porque me da nervios que me vea, es tanta mi distracción que termino teniendo una caída bastante fuerte y ahora estoy en el piso. Leonardo —César, ten cuidado, la puedes lastimar —. ¿Y de cuándo acá se preocupa por si me tiran o me caigo? Al contrario, siempre termina riéndose de mí. —¡Ara!, ¿te encuentras bien? —me pregunta con una genuina preocupación. Aranza —si solo no me muevan, me dolió todo, ja, ja, ja —frunce el ceño cuando me escucha reír—. Tranquilo, no me maté, ni rompí nada. César —¿Qué pedo contigo?, siempre estás riendo cuando la tiró y ahora casi me golpeas. Leonardo —bueno ya, solo pensé que se había lastimado. Aranza —ok ya tranquilos, no voy a morir, iré por una botella de agua que muero se sed y sirve que me relajo - me giro a ver a la tipa esa, la señaló y le digo —tú aprovecha, te presto a mi pareja una hora, en lo que descansó, ensaya lo que te enseñé la semana pasada. Leonardo — te acompaño —¿Qué? Si lo que quiero es estar lejos de su mirada y sus actitudes raras —Cariño, me traes un jugo — esa fue la voz chillona de la tipa, diciéndole a Leo, que le traiga un jugo —. Ok. Camino apresurada a la tienda que está cerca del lugar de ensayo, él corre para alcanzarme. Leonardo —¿Por qué no me esperas?, ¿Qué pasa contigo? Aranza —porque dije que tenía sed y no iba a esperar tu escena romántica, con tu chica. Leonardo —no es mi chica, solo una amiga, y ¿a ti porque te molesta nuestras escenas?, siempre hacemos escenas más intensas y nunca te había molestado. Aranza —no me molesta, solo estoy cansada y con sed, no voy a perder mi tiempo viéndolos. Leonardo —ok si tú lo dices —suelta una risita tonta, mientras me sigue el paso . Aranza —¿Qué te da tanta gracia? Leonardo —que parece que estás celosa. Aranza —¿queee?Ja, ja, ja, ni en tus mejores sueños yo te celaría, no te creas con tanta suerte, mejor corre y pide mi agua y el juguito de tu amiga. Leonardo — Toma tu agua celocita —me dice el muy idiota al regresar y me deja ahí parada. Aranza —oye, espérame y no me vuelvas a decir celocita, que pasa por tu cabeza para creer eso. Al regresar, César y la tipa, esa están en la gran plática. Ven cómo esa tipa no está ahí porque le interese el baile, solo va a ver quién cae en sus redes. Aranza —Ey ¿así quieres aprender? Perdiendo el tiempo platicando, esta es la última vez que te presto a mi pareja. César —oye, Ara, cálmate, soy yo el que paro, yo también estoy cansado, tú simplemente das órdenes y creo que se te olvidó preguntarme, si yo quería o si estaba cansado. Aranza —perdón tienes razón, no sé qué me pasa, no pensé en ti. César —exacto actúas como si fuera de tu propiedad, solo dando órdenes, de que me prestas Leonardo —justo así parece y luego dices que no eres celosa, pero mira, casi te da un infarto por verlos platicar. Leo dice eso y se va. César me dice que ensayará un poco con la tipa y que después reanudamos nosotros, ya que el fin de semana hay una fiesta de una chica del club y para poder asistir necesita trabajar horas extras, por lo cual el jueves no asistirá al ensayo. Para relajarme voy a platicar con Angélica que igual está tomando un descanso, y así despejó la mente, pero me es un poco difícil, ya que el tonto de Leo me mira de una manera muy extraña, es como una mirada de enojo y de algo más que no logro descifrar. Regreso a ensayar con César y el idiota de Leo no vuelve acercarse, se queda con la bola de amigos que siempre lo acompañan, pero que no sé a qué van si nunca platican con nadie, ni hacen el intento por aprender a bailar, son raros, en fin, sigo en lo mío y veo como él se va con ellos y sin despedirse, solo me da una última mirada y se va.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD