En Manhattan Raúl fue citado unas semanas después por el detective. Fueron al café de la primera vez y ahí lo esperaba, con un sobre amarillo sobre la mesa. __ Cuénteme detective - dijo Raúl tomando asiento - ¿Ha tenido noticias? __ Fíjese señor Peralta, en Roma hay alrededor de ciento cincuenta albergues. Hicimos el cotejo por edades y lo reducimos a cincuenta. Ya no tengo más alcance, las monjas son muy obtusas - bufó frustrado - me temo que ya no puedo hacer nada más por usted. Le corresponderá a usted mismo dirigirse personalmente a cada orfanato que le dejé indicado aquí... le deseo mucha suerte. En ese momento se despidieron. Raúl se dirigió al Banco Nacional de Crédito para hablar con su jefe mayor. __ Voy a necesitar un mes de permiso, quizás sea más. Tengo que atender un

