Vida perfecta

1355 Words
Amelia se encontraba en su habitación, exasperada y con la laptop encendida. Mientras sacaba prendas de su clóset y se las medía, tenía una videollamada con su mejor amiga, Natalia. __ Nada me queda bien - masculló la niña. __ ¿Bromeas? Tienes un lindo cuerpo. No como yo, que Dios me dio demasiadas bubis - decía su amiga en la pantalla - Déjate de tonterías, ¡Amelia Valverde! __ Bien, señorita sabelotodo. Según tú ¿Cuál vestido debo ponerme? __ Me gustó el azul rey porque resalta tu piel. __ Demonios Nat, tengo cinco vestidos de ese color. Si quieres ayudarme, sé más específica. Natalia alzó una ceja. Hizo el amago de pensar y se quedó callada por un par de minutos. Le encantaba molestar a su amiga en el buen sentido. Amelia Valverde era una chica rubia delgada de ojos azules. Hija única del CEO y millonario, Sergio Valverde. A sus catorce años tenía la vida que soñaban muchas chicas: una vida con lujos, belleza y un séquito de chicos babeando por ella. Y por un tiempo creyó que eso la hacía feliz. __ De acuerdo - bufó su amiga - el número dos. ¿Aún no puedo disuadirte de que vayas a esa fiesta? __ No comiences, Natalia. Lesly me invitó y no puedo dejarla mal. __ Rayos, Amelia. Esa chica no es de fiar. Ella bebe hasta olvidar su propio nombre y se acuesta con quien se le atraviese. Tú no eres igual. __ Claro que no, mamá - dijo en tono burlón - sé lo que hago. Si tanto te preocupa, deberías venir con nosotras. __ Sabes que no soporto a esa cabeza hueca, además recuerda que cuido a Tommy. No todas tenemos el lujo de ser hija única. Algunas somos hermanas mayores. Amelia tomó el vestido que le recomendó su amiga y comenzó a guardar el resto de prendas en el clóset. Hubo unos minutos de silencio, hasta que la conversación se reanudó. __ Amelia... __ ¿Qué ocurre Nat? __ Vas a cuidarte ¿Cierto? __ Sí cariño, lo haré. Quédate tranquila - dijo sincera. __ Recuerda todo lo que te enseñé. Nada de... __ Tomar tragos de desconocidos - dijo Amelia interrumpiéndola - sólo los que me sirva yo misma. No será como la vez pasada. Flash Back Amelia y Natalia fueron a una fiesta en un urbanismo de lujo, era cumpleaños de Lesly y ella las invitó. Era una casa enorme, con patio por los alrededores y piscina. Adentro la música era tan estridente que tenían que gritar aunque estuvieran al lado. Lesly las recibió, dando traspiés. Natalia puso los ojos en blanco al ver la escena. __ Chicas, que bueno que se animaron a venir - dijo con voz pesada - él es mi novio Kyle. __ Mucho gusto, señoritas - dijo el chico, besando la mano de ambas. Al terminar la presentación, les señaló donde estaban las cervezas y se fue escaleras arriba con él. __ Ese muñeco de torta me dio mala espina. ¿No te diste cuenta cómo te miró? __ Natalia Mendoza, no comiences - dijo Amelia restándole importancia - tampoco es que le haré caso. No tengo la culpa de que todos se babeen al verme. Además, recuerda mi lema. __ "Admiren lo que no pueden tener" - dijo canturreando Natalia con voz nasal - No lo sé, Amelia. Deberíamos irnos. __ Pero si acabamos de llegar... Aish, que latosa te pones. Recuérdame algo. ¿Por que soy tu amiga? __ Porque me amas - dijo con suficiencia - y yo también. Ninguna de esas estúpidas porritas daría la vida por ti y lo sabes. Yo soy un activo en tu vida y ya va siendo hora de que lo aprecies. __ De acuerdo Natalia, nos iremos. Sólo quedémonos un rato para que no piensen que somos quinceañeras escapadas. __ Es justo lo que somos, genio. Te preocupas demasiado por lo que piensen esta cuerda de imbéciles. __ Me encantaría ser como tú, Nat. Pero sabes que tengo un estúpido estatus qué mantener. Mi mejor amiga es y siempre serás tú, quien no teme decirme siempre la verdad. Iré por una cerveza ¿Quieres una? __ Estoy bien - dijo meneando la cabeza - no tardes. Amelia fue a la cocina cuando fue interceptada por Kyle. __ Hola linda. __ Sólo vine por una cerveza y me iré. Mi amiga no se siente muy bien. __ De acuerdo. ¿Qué tal si conversamos unos minutos? Kyle se dirigió al refrigerador y le dio la espalda a Amelia. Sacó dos cervezas, las destapó y le agregó a una de las latas un polvo blanco que tenía en el bolsillo del pantalón. Limpió la evidencia y se volvió para acercarse a ella. __ Toma - dijo dándole la lata. __ Ehh, creo que ya debo irme. __ Por favor linda, las acabo de sacar del refri, me has visto. Está fría - dijo poniendo cara de borrego. __ Ok - dijo Amelia agarrando la lata de cerveza y tomándose un trago largo. El chico la miraba sin ningún pudor. Amelia se sentía incómoda y quiso tomarse la cerveza a fuerza para huir de ahí. El chico hablaba y hablaba, pero ella había dejado de oírlo. Cuando se terminó la cerveza y quiso marcharse, casi se cae. Se sintió mareada, de no ser por Kyle hubiera terminado en el piso. El chico la tomó de la cintura y comenzó a besarla. Amelia sentía que todo le daba vueltas. Las manos de Kyle estaban por todas partes y ella se sentía asqueada. Ya había bebido antes y sabía que algo andaba mal. __ Me... me drogaste... - dijo con pesadez al hablar. __ Nunca me falla, linda - dijo dejando de besarla para mirarla a la cara - hay alguien que está muy ansioso de conocerte. Amelia alcanzó a ver como Kyle se abría la bragueta del pantalón y se sacaba el pene. Nunca había visto algo similar, su gran tamaño la hizo temer. Además, ella no quería estar con él. Con nadie aún. Kyle se acercó a ella nuevamente, la tenía aprisionada entre su cuerpo y la isla de la cocina. Comenzó a rozarle el m*****o por su vientre, mientras jadeaba en su oído. __ Otra virgen para mi lista - dijo metiéndole la mano dentro de la panty de ella y halándola con fuerza - disfruta lo que viene. Amelia comenzó a llorar. Era inevitable lo que iba a pasar, sería violada por un chico mayor rodeada de mucha gente, pero sin nadie que la salvara. Kyle le besaba la mandíbula y estaba poniendo su pene en la entrada de ella. Amelia cerró los ojos con fuerza, preparándose para lo peor. De pronto dejó de oír. Ya no sentía las manos de Kyle ni sus vomitivos labios babeando su cuello. Abrió los ojos con miedo y vio al chico tendido en el piso en un charco de sangre. Su amiga sostenía una botella por el cuello sobre él. __ Vámonos de aquí - dijo Natalia a Amelia, tomándola de la mano. Amelia se lanzó a sus brazos y comenzó a llorar. Luego salió abrazada de su amiga y salieron de la casa, dónde las esperaba un taxi. El señor al ver a la chica débil se apresuró a ayudarla y subirla al asiento trasero del auto. Natalia hizo lo mismo y Amelia se acostó con su cabeza en las piernas de su amiga, mientras ésta le acariciaba el cabello. El taxista miró por el espejo retrovisor y Natalia entendió. __ Un idiota la drogó en su bebida, pero ella estará bien. Por favor, no le digas a mis padres. El taxista asintió, se colocó el cinturón de seguridad y arrancó hacia la casa de Natalia. Fin del Flash Back El toque insistente de la puerta de su habitación rompió el silencio que se había creado. __ Natalia tengo que irme. Estaré bien, te quiero amiga. __ También yo. Cuídate por favor. Amelia cerró la laptop y se dispuso a abrir la puerta. Su madre tenía una cara de espanto y estaba agitada.
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