Capítulo 1.

1199 Words
Narra Ana. Mis ojos se sienten muy pesados, intenté abrirlos un poco, pero inmediatamente los cerré, la luz es muy fuerte. Escuché que alguien golpeó la puerta, abrí los ojos despacio. —¿Quién es? —Pregunte confundida al ver la habitación en la que estaba. No recibí respuesta alguna, así que me baje de la cama y comencé a caminar hasta la puerta. Al abrirla, mi cara se llenó de alegría, eran mis padres y Jessica. —¡Los extrañe tanto! —Nosotros a ti hija, ahora estamos todos juntos —Mencionó mi madre. Regrese a mi cama, Jessica se recostó a un lado mío, era genial. La puerta se abrió de golpe, todos en la habitación nos exaltamos por el ruido. —¡Esto aún no termina Ana! —Gritó Candice desde la puerta. Manuel, Ariana, Henry y Pablo venían con ella. —Tu no cumpliste tus retos, tienes que morir —Mencionó Manuel. —Una cosa antes —Dijo Ariana apuntando con un arma hacia la cabeza de Pablo. —Tu tampoco los cumpliste. Ariana disparo en la cabeza de Pablo, su cuerpo rápido cayó al suelo, formó un gran charco de sangre. —Ahora si, sigues tu —Mencionó Candice molesta. Jessica sacó su celular Y rápido intentó marcar el número de emergencia, Manuel se percató de esto y le disparó en la cabeza. Esto no puede ser, Henry se acercó a mis padres y los mato frente de mi. —Ahora tu Ana —Dijo Candice poniéndome la pistola apuntando a mi frente. —¡No quiero morir! —Grité antes de que Candice jalara el gatillo. *** Narra Jessica. —Son unos malditos, solo déjanos en paz —Dije muy asustada, nadie hacia nada. —Mira, que sorpresa —Dijo Manuel asomándose al auto. —¡Ayudaaaa! —Gritó Selena. —¡Chicos despierten!  —¡Ana ayudame! —Dije mientras miraba a Manuel, él se estaba acercando a mi. —No puede ser, creo que están muertos —Dijo Ariana, nadie se movia, estaba tan asustada, no quiero que Ana este muerta, no quiero quedarme sola. Mire a todos, todo estaba lleno de sangre, el conductor estaba estrellado contra el vidrio, Ana tenía mucha sangre en su cabeza, ella no puede estar muerta. Manuel me tomo de la pierna y me Jalo hasta quedar fuera del auto. —Bueno, al menos tendremos dos sirvientas —Dijo Henry riendo. —No podemos dejarlos —Dijo Selena asustada. —Ellos están muertos, dentro de algunos días los encontrarán. Ya nada tiene sentido, mi hermana está muerta, estaré sola, no quiero eso, la quiero mucho, siento mucho dejarte aquí Ana, pero no es mi decisión, es del estúpido de Manuel, el maldito creador de los 50 días. *** Dos meses después... Narra Ana. Hace dos meses exactamente, fue la última vez que mire a Jessica, si no me hubiera enfadado con Hanna y los demás, ella estaría aquí conmigo, con nosotros. —Ana, ¿Qué estás pensando? —En mi hermana, en lo feliz que sería si ella no se hubiera ido. —Eso es normal Ana, pero no estás aquí para pensar en ella, alejala de tus pensamientos. —No puedo. —Si Ana, la semana pasada lo hiciste muy bien, inténtalo. Pablo y Candice fueron a la cárcel con una condena de 25 años, Candice negó absolutamente todo, lo cual fue algo bueno, omitidos algunas cosas cuando fuimos a la policía, no dijimos todo lo que tuvimos que hacer en los retos, no quise decir que asesino a dos personas, no quiero estar en la cárcel también. Pude haber pedido ayuda, pero no lo hice. —Ana, ¿Ahora que piensas? —Lo logré, ella ya no está. —Me alegro mucho Ana. La psicóloga es muy buena, solo vendré la próxima semana y todo estará listo, mi tía insistió en que viniera. La señorita Rosario me dijo que podía irme, me levanté del sillón, me despedí, fuera mi tía estaría esperándome. —¿Qué tal te fue Ana? —Preguntó mi tía sonriendo como siempre. —Muy bien —Dije. Mire al auto, ahí venía Melanie, mi prima, ella me recuerda tanto a Jessica, aunque ella es más grande, es de mi edad, nos llevamos muy bien, ella se lleva muy bien con mis amigos. El día del accidente desperté tres horas después en la habitación de un hospital, Hanna y Rosa se encontraban ahí. Mi mundo se vino abajo cuando ellas me dijeron que Jessica no estaba, mi única familia cercana, no estaba. Ahora ellas viven conmigo, no quise irme de la casa, no podría abandonar todo lo de mis padres y Jessica, los extraño mucho, aún no pierdo la esperanza de que Jessica regrese. Los 50 días cambiaron mi vida, pero fue un cambio muy horrible, más bien, me destrozó la vida. Al llegar a casa, fui por mi suéter y mi celular, era hora de contarles a los demás como me fue. Como siempre nos vimos en el parque, es nuestro lugar preferido. —Hoy te ves más contenta Ana —Mencionó Diego. —Es cierto —Dijo Hanna. —Es porque lo estoy, ahora pienso menos en Jessica —Dije. —Eso es genial Ana, aunque aún no hay que perder las esperanzas, recuerda el investigador que contrato mi tío, es de los mejores, pronto sabremos algo de ellas —Dijo Diego. —Todo cambio por el reto —Dijo Isaac. —Si, hicimos cosas muy feas —Dijo Rosa. —Vaya que si, aún recuerdo cuando creían que yo era el asesino de Cat —Dijo Ian riendo. —Yo era muy distinto también, era hijo de Papi, pero ya no más —Mencionó Diego. —Lo bueno es que cambiaste Diego, y por eso eres nuestro gran amigo —Dijo Emily sonriendo.   Seguimos platicando como nunca, aunque no estamos completos. —Ana, no quería decir nada, pero ya no aguanto —Dijo Diego. —¿Que pasa? —Pregunté preocupada. —Hoy fui a ver a Pablo —Dijo Diego agachando la cabeza, por lo cual supuse lo peor. Por mi mente comenzaron a pasar todo tipo de ideas locas, desde que Pablo se había escapado, hasta que él estaba muerto. —El tiene una amiga guardia, ella le dijo que Candice saldrá hoy de la cárcel, justo hoy a las 11 de la noche. —Eso no puede ser posible —Dije asustada. —No es justo, ella nos hizo mucho daño, no podemos permitirlo. —No lo haremos Ana, ella mato a mi padre y yo la matare a ella. —No los dejaremos solos —Dijo Hanna y Rosa. —También cuenten conmigo—Mencionó Valeria.   —Traje esto —Dijo Diego entregándome una jeringa, una jeringa como la que use al matar al profesor Hernández y al oficial Gómez. —La usaremos Ana, la mataremos hoy. Cuando se llegó la noche nos juntamos y nos fuimos en el auto de Diego a la delegación. —De seguro ella no estará sola —Mencionó Grace. —Ustedes solo sigan el plan, fingimos ser unos transeúntes y yo la inyectores, ella no podrá decir ninguna palabra. Después de esperar por casi 20 minutos, la puerta se abrió, de ella salió Candice, con una gran sonrisa en su rostro. —¡Maldita perra! —Esperemos a que se aleje un poco —Dijo Diego. Cuando Candice se alejó un poco, salimos del auto, solo fuimos Diego y yo. Los demás nos echaron aguas para no ser vistos por nadie. Cuando estábamos por alcanzar a Candice, ella se volteo hacia nosotros. —Ya lo suponía —Dijo ella mirándome fijamente a los ojos de manera desafiante. —Vienes a buscar venganza. —Dime, ¿Dónde está Manuel? —Pregunte. —Por ahí, o por allá, no recuerdo bien —Dijo Candice riendo. Me acerque a ella, la tomé de la mano y la jale más a mi. —Eres una maldita perra, mereces pudrirte en el infierno —Dije y le inyecte el veneno en la mano. —¿Que es? —Preguntó Candice quitándose la jeringa. —No te queda mucho tiempo —Dije triunfante. —¡Manuel! ¡Manuel! —Exclamó Candice corriendo a la calle. Pasó un carro, se detuvo frente a Candice, pero Candice no llegó, cayó al suelo, muerta por el veneno. —¡Es Manuel! —Grite. El auto arrancó muy rápido, rápido se perdió entre la oscuridad.
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