Narra Ángel. Esto está mal, la maldita de Ana me miro, ahora puede ir a la policía, pensaran que soy cómplice, no quiero ir a la cárcel, no quiero echar a perder mi vida. —¡Maldita sea! —Grito el director molesto. —¡Esa perra nos traerá problemas! De eso no tengo la menor duda, pero no dejare que me arrastren con ellos, será mejor ir por mi parte del dinero, y largarme de aquí. —Hay qué hacer algo —Dijo el director. —¿Qué piensas hacer? Todo se arruino, todo por tu culpa —Dije molesto. —¡Cállate! —Grito el director, ahora parecía más molesto que al principio. —No pienso ir a la cárcel —Dije y comencé a caminar a la puerta de la habitación de Ana. La abrí y salí, comencé a caminar por todo el pasillo, solo voy a la casa por mi dinero y adiós a esta estúpida escuela. —¡Ángel! —Grita

