- Moriría por sentir sus manos tocándome. – Yo sabía que hablarle de ese modo lo ponía nervioso, también sabía que de todos modos me diría que no. Pero las esperanzas son lo último que se pierde ¿No? O eso quería creer yo. Mientras le relataba lo que deseaba que me hiciera iba apretando mi cuerpo con mis manos y pese a que él aparentaba buscar algo, yo sabía que estaba disfrutando y que moría de ganas por hacerme suya. - Denisse, por favor. – me dice en tono de súplica, si hasta mi nombre en sus labios se hoye tan excitante. - ¿A caso no tienes intriga de como soy en la cama? ¿De lo que puedo darte? – el niega seguidamente con al cabeza, pero yo no me doy por vencida. - ¿A caso no te motiva saber que en la cama no tengo límite? – por un momento el me dirigi

