Fui bajando lentamente hasta llegar donde el final de la pollera camisón y se lo saco deslizándolo por su torso desnudo para sacarla por la cabeza. Me inclino y abro sus piernas y le dedico una última mirada y sin palabras le pregunto si puedo continuar. Ella no dice que no, pero su actitud me grita que sí. Se recuesta en la mesa y abre bien sus piernas ante mis ojos. - Bellísima. – susurro sobre su v****a húmeda a simple vista, justo antes de pasarle mi lengua cuál helado de crema que se derrite en mi boca. - Ahhh . . . – gime y vibra sobre mí rostro, pero aun así no me detengo. Me desvisto ante sus ojos y me subo a la mesa, seguidamente ella hace lo mismo. - Ohh dios . . . mamacita. – Carcajeo ante su comentario y sujetos sus caderas, incitándola a moverse nuevamente. La tomo entr

