- ¡MOZO! – en cuanto llegó el mozo a la mesa, le hace un pedido que hace que todas se miren extrañadas. – puede traernos tres botellas de licor, etiqueta dorada y tres vasos número tres por favor. – el hombre se va en busca de lo que pidió mientras ella les explica el juego. - Espera un momento. – intenta frenar la locura que quiere hacer, pero esta muy segura de continuar. - ¿tienes idea de que si piensas hacernos tomar tres copas y del número tres no podremos si quiera terminar la segunda vuelta? – esos vasos medían diez centímetros de alto y diez de diámetro y ese licor justamente te inhibía los sentidos al segundo vaso. Lo que ella intentaba hacer era darles el valor de decir todo aquello que no se animaban o quizás sí pero por algo ocultaban. Ella quería que la noch

