Miro por la ventana, sin saber qué puedo hacer,
el dolor que me invade es tan profundo y fuerte,
que siento en este instante que muero lentamente.
El reloj marca la hora,
tic tac… mientras la soledad se apodera.
Las mentiras susurrando en mi oído,
llenándome de odio y de amargura,
mientras tú estás encerrado allá en tu habitación,
sin saber de mi dolor ni de mi desesperación.
¿Acaso no tienes corazón?
¿Cómo puedes dejar de amarme?
¿Cómo logras olvidarme?
¿Cómo puedes simplemente ignorarme?
Son tantas las preguntas que en mi mente se abren.
¿Acaso jamás me amaste?
Aunque ahora lo pienso con total determinación:
solo fui alguien más que pasó por tu cama,
un juguete hecho solo para tu diversión,
tan solo un objeto para llenar tu ego y tu ambición.
Quiero odiarte, aunque sé que no puedo,
quiero correr a buscarte, abrazarte y besarte,
pedirte que nunca, jamás quieras abandonarme,
porque te necesito igual que necesito el aire.
Te pido que me des tan solo una oportunidad,
porque sin ti, te aseguro, no tengo vida ni paz.
Solo quiero volver a aquella época dorada,
donde me amabas, donde me sentía valorado.
Tal vez todo eso nunca fue más que una mentira,
pero vuelve y miénteme, por favor, como antes lo hacías,
solo vuelve… aunque sepa que me mentías.
No quiero perderte, no quiero que te alejes,
no soporto la idea de que ya no estés.
Así que ven y miénteme una vez más,
solo ven y miénteme…