Arami. Nos manteníamos en silencio observándonos sin la necesidad de decirnos palabra alguna tan solo con el roce de nuestras manos juntas ya nos decíamos todo, me extrañaba y yo a él. Estaba segura que aún sentía cosas por mí y yo igual. Cada sentimiento, cada emoción que resurge en mi es como si no hubiera pasado el tiempo. Pero el sonido de su celular tuvo que interrumpir nuestro momento. Lo miro y veo que se encontraba ceñudo. – ¿Sucede algo? – pregunto. – Es Sheryl – Tu asistente – digo y el asiente – Contesta, quizás sea importante. Se pone de pie y da unos pasos para contesta la llamada, inmediatamente su rostro cambia por completo y sonríe de una manera tan adorable para luego voltear a verme y reír a carcajadas. – Tranquila – escucho que dice a la perso

