Alejo. Aún quedaba la gala en el museo y finalmente podré descansar, de verdad necesitaba varias horas de sueño. Quizás luego de este viaje debería de organizar unas vacaciones, necesito un respiro de las galas, las cenas de negocios y hasta largas horas de reuniones, podría hablar con mis amigos y ver si están dispuestos a rememorar viejos tiempos. La verdad es que hace una década más o menos que no me tomaba un momento para mí, desde que asumí el mando de las empresas no he descansado ni un día de mi vida. Muchas cosas podrían surgir de mis pensamientos si solo tenía unos minutos de descanso y quería evitar eso. – ¡Alejo! – La voz de Sheryl desde el otro lado de la puerta me sorprendió, pensé que estaría durmiendo. – Ya voy – Respondo. Me observo en el espejo antes d

