Arcadia había más que aliviada porque Alejandra había respondido a la pregunta por ella. - Alejandra tiene razón -dijo ella-. Es evidente que son muy felices juntos. Enhorabuena a los dos -salió al porche y bajo las escaleras. Antes de que hubiera llegado a su coche, Alejandra cerró la puerta y se apoyó en ella. - Rafael -dijo enfadada. - ¿Sí? -pregunto inocente. - Me ha dado un susto de muerte -sacudió la cabeza-. Hacerle preguntas así. No es muy inteligente hacer preguntas. Ellos son quienes hacen las preguntas. - Alejandra, está bien. Esto es Estados Unidos, ¿recuerdas? Aquí tenemos derechos ... y uno de ellos es saber qué demonios está pasando cuando una situación apesta. - Había dicho que tenía visitas sorpresas a las casas. - Y yo te he dicho que no tienen personal suficiente

