Extrañamente, la idea de hacer el amor con ella no le pareció un error como le había parecido dos días antes. Pero sabía que ella no estaba preparada. Aunque lo estaba, pero esa noche no. - ¿Rafael? -dijo con muy poca voz, tímida-. ¿Oyes lo que te estoy diciendo? - Te he oído. ¿Quieres hacerlo esta noche? Silencio Y después una respiración entrecortada. - Estoy ... deseosa. Lo haré. Contigo - Gracias -dijo amable-, pero creo que deberíamos esperar un poco, como acordamos. - ¿Sí? -esperanza, alivio. - Sí - ¿Estás seguro? - Lo estoy. No dijo nada durante un tiempo y volvió a empezar a quedarse dormido. - ¿Rafael? - ¿Sí? - Duerme bien. Y durmió bien. Cuando se despertó eran más de las nueve de la mañana. El lado de la cama de Alejandra estaba vació. Y olía un café. Se oía el mu

