Ambos estaban algo cansados, más por las tensiones que vivían que por el esfuerzo físico. La experiencia de compartir el momento; la comida, el beber vino juntos, reír y conversar como dos viejos amigos había hecho que se sintieran más tranquilos y distendidos. Sin embargo, debajo de esa capa de tranquilidad había un volcán dormido de sentimientos y emociones que parecían esperar cualquier oportunidad para explotar en una potente erupción. —Debemos descansar. — dijo Marcus de nuevo, y lo decía más para sí mismo que para Evelyn. Podía percibir el suave calor que se desprendía de su cuerpo, aunque el vino lo hacía sentir una especie de relax, no por eso dejaba de estar alerta a sus emociones. —Claro. —respondió Evelyn. Tampoco ella estaba calmada, el calor se expandía por todo su cuerpo

