Evelyn sintió una llama que comenzaba a consumirla lentamente, pero que iba cobrando fuerza a medida que pasaban los segundos. Sus labios se pegaban a los de Marcus con fruición, con ansias, con hambre de sentir, de poseer y de ser poseída… Y no sólo sus labios se abrían a la entrega, el resto de su cuerpo estaba reaccionando con una pasión incontenible. Su pulso comenzaba a acelerarse a medida que su corazón latía descontrolado... su respiración también empezaba a correr al ritmo del corazón. Sus manos no estaban quietas, recorrían el cuerpo masculino deleitándose en la dureza de sus músculos, lo abrazaba y movía sus manos por toda su espalda como si quisiera fundirlo a su propio cuerpo. Marcus no pensaba, desde que sus labios hicieron contacto con los de ella, su lucidez se fue apagan

