- Vaya hoy te pasaste – limpio su cola mientras sonríe - ¿Quién es un bebé feliz? – su pene se levanta y... – No Theo, ya lo hablamos, no orines a papá. Suspiro, no importa que tan rápido lo cambiara, cuanto me apresurara, él parecía feliz de orinarme cada una de esas veces, no lo hacía con Luna, jamás la orinaba a ella, solo a mí, constantemente. Su boca suelta una pequeña risa y me es inevitable reírme con él, mi boca besa sus mejillas repetidas veces y sus manos toman mi rostro. Había pasado un mes desde su nacimiento, mis padres se habían ido hacía una semana, estuvieron tres semanas completas con nosotros, ellos y mis hermanos, podemos decir que los mellizos me dieron la dosis justa que necesitaba para no querer más hijos, al menos no próximamente. Hilary se había peleado

