Subimos entre risas a la habitación del bebé, Barbie me ayuda con los escalones mientras me va contando como es Jonathan en privado, va detallando sus besos, la forma en que se siente, jadeo con sus comentarios pervertidos y nos reímos como locas cuando dice “quiero que me ate y azote duro por la menos veinticuatro horas”. El cuarto de mi bebé está justo frente a nuestra habitación, la cuna es blanca al igual que los muebles que la adornan, una de las paredes se encuentra en tono amarillo pastel, un sillón beige esta justo al lado de la cuna y sobre una alfombra de peluche. Sam le regalo un pelotero, es una estructura circular de tela lleno de pelotitas amarillas, beige y blancas, unos cuadros de ositos adornaban las paredes, no quise hacer baby shower porque prácticamente me habían rega

