Sandro firmo el cheque equivalente al valor de la propiedad de la familia Cantú Soberanís, después de haber sido tasada como era correspondiente, no había permitido a Verónica venir a la oficina, no quería tener que verla sufrir más, él la había juzgado mal en un principio pero lo único bueno que esa familia tenía era justamente Verónica y él se sentía muy afortunado de tenerla a su lado, feliz de haber dado una oportunidad a su matrimonio. El destino era sabio aun cuando maldijo el día que Valeria se había ido con otro hombre hoy no podía estar más que agradecido, había perdido cobre pero en un lugar había conseguido un Diamante. - ¿Verónica? – Alberto y Rebeca preguntaron al entrar a la oficina y no ver a su hija - Fui claro con usted señora, la única condición par

