- ¿Podrías decirme realmente cuál es tu problema? – Isabella no había soportado un día más la situación, Verónica había salido hacia Quetzaltenango el día anterior y ella estaría a solas con Matteo en casa y en la oficina - Dedícate a tu trabajo Isabella – Matteo ni siquiera levanto la mirada, lo que enojo más a Bella - Podrías tener la educación de verme cuando te hablo – las manos de Isabella hicieron ruido al pegar el escritorio de Matteo haciendo que el trazo errara. - Estoy trabajando y te aconsejo que hagas lo mismo, quiero las modificaciones para hoy, Sandro espera por ellos – Matteo dijo con la frente arrugada - Oh nunca pensé que tú, un hombre de treinta años pudiera ser tan infantil, fue un maldito roce de labios, no es como si

