Relata Samuel. —“Queda visto para sentencia” Con esas palabras el juez daba por terminada la vista y, a efectos prácticos, el procedimiento. Faltaría un mes o mes y medio para que notificaran la sentencia a los procuradores de los tribunales y, a la vista de la resolución, se estudiaría la posibilidad de interponer un recurso de apelación o de aquietarnos al fallo. Por mi parte lo tenía claro, si la sentencia no era favorable iríamos a la Audiencia Provincial. No podíamos plantearnos otra cosa, no había otro camino. Nos levantamos los tres abogados. El letrado de la parte demandante, Diego, un fino abogado de verbo fácil y con un manejo exquisito del derecho civil, Alex abogado de la parte codemandada, joven, inteligente, atractivo y también ducho en la materia y yo, el “Puertas”, bast

