Relata Noemí Me tuve que ir de la habitación. Iker me acompañó durante todo el trayecto desde el hospital al bar más cercano. Allí pedí una coca—cola zero y juntos estuvimos hablando durante bastante tiempo. Iker alternó un tercio con una coca—cola normal, “la coca—cola zero es de mariconas”, dijo, “si bebo coca—cola, bebo coca—cola, no chorradas de esas”. —¿Qué tal estás, Noemi? —“ Bien, Iker” respondí —Ha sido duro, pero no se lo tengas en cuenta a Samuel. Él te quiere, estoy seguro, pero ahora mismo acaba de despertar, debe estar muy confuso y se ha agarrado a su compañera de despacho. —Lo sé, lo sé, Iker, pero aun así, duele. Aunque lo que más me duele es cómo le han dejado. Todavía no sé qué le pasó. —Fue el miércoles 6, Noemi, sobre las 22:30 u 23:00, Samuel salía del portal de

