- Hola. - Saludo cuando llego donde está
- ¿Iñaki? - Me pregunta sorprendida
- El mismo. - Le respondo y ella me invita a sentar en su mesa.
- Es.... - Aclaro mi garganta para poder seguir hablando. - Estás muy guapa. - Es lo único que logró decir.
- Tu también estás muy guapo. - Dice con una pícara sonrisa.
Estoy vestido de lo más normal, camisa blanca, tejanos azules y unos mocasines negros, pero si ella dice que estoy guapo perfecto, me sonrío pero - ¿Qué hace aquí? No me dijiste que viajarias.
- No voy a contar todo lo que haga con mi vida. - Dice para después quedarse mirándome como si me estuviera quitando la ropa.
- No te estoy pidiendo que me cuentes todo lo que vas hacer con tu vida, pero te dije que vendría y tu no me dijiste. - Me remuevo un poco incómodo donde estoy sentado. -
- ¿Quieres tomar algo? - Me pregunta mientras llama el camarero.
- Si, gracias. - Le contestó y cuando el camarero se acerca pido una copa de vino. - ¿Estás aquí por trabajo o placer?
- Trabajo es trabajo y placer es placer y se podría decir que estoy por las dos. - La verdad es que no me esperaba esta respuesta.
- Entonces.... - Hago silencio para hacerlo más interesante, aunque se que de interesante no tiene nada. - ¿Podríamos salir por placer? - Terminé preguntando y su carcajada atravesó los tímpanos de mis oídos como el mejor sonido jamás escuchado.
- Digamos que sí. - Me dice aún riendo.
- Perfecto.
Nos quedamos hablando y la verdad es que no se como pude confundirlas, porque nada tiene que ver Alba con Ana.
- Iñaki, me agrada mucho tu compañía, pero tengo que irme esta noche tengo un desfile que hacer. - Me dice pero sin dejar esa sonrisita.
- Te entiendo, yo tengo que asistir a un desfile y varios de mis modelos están aquí. - No dejamos de mirarnos y la verdad es que no tengo ni la más remota idea de cómo estoy aguantando para no besarla.
- Nos podemos ver más tarde ¿no? - Me quedo mirándola.
¿Esa pregunta vendrá con segundas intenciones? Pregunta mi subconsciente. No tengo ni idea pero si es con segundas me encanta la idea. Me respondo y sin hacerla esperar más respondo. - Claro.
- Entonces nos veremos después del desfile, para celebrar. - Me dice mientras busca en su bolso para pagar pero no la dejo y me agradece con un beso en la comisura de mis labios para después irse y dejarme aquí haciéndome mil ideas para después del desfile.
Todo fue un éxito y no podría estar más orgulloso por el equipo de trabajo que me acompañó. - Muy bien chicos y chicas. - Digo y cuando todos están pendiente a mi sigo hablando. - Estuvieron perfectos, la verdad es que no me arrepiento de haberlos elegido para este desfile. Chicas, esa manera de caminar y de mirar sedujeron a todos los presentes, estén orgullosas de su trabajo porque lo han hecho muy bien y chicos ese porte varonil que tienen hace que muchas marcas masculinas quieran que ustedes sean sus modelos y ustedes también con las femeninas chicas. - Les digo y todos sonríes. - Y les voy a decir la verdad, me pelearía con cualquier agencia que los quiera a cada uno de ustedes. - Todos se ríen. - Ahora vayan a cambiarse y a disfrutar de la fiesta que el señor Juan Manuel a realizado para ustedes y el buen trabajo que han hecho, se lo merecen.
Todos empiezan a moverse de un lugar a otro mientras buscan sus pertenencias. - Señor Iñaki. - Llega una de las modelos.
- Dime. -Le prestó atención.
- ¿Ana no vino con nosotros porque ahora está en otra agencia? - Me pregunta y la verdad es que no entiendo mucho su pregunta hasta que veo como pasa Alba del otro lado.
- No es eso, la modelo que viste en la pasarela no es ella, es su hermana gemela. - Le digo y abre los ojos causando que me ría por su expresión.
- ¡Wao! - Dice de la nada y se disculpa para alejarse e ir con sus compañeros.
- ¿Te iras con Ana? - Me pregunta Fer a mi lado.
- ¿Qué comes que adivinas? - Me mira con su cara de pocos amigos. - A ver Fer, ¿Me vas a negar que está buenísima?
- Yo no he dicho nada.
- Ni falta que haga, pero tranquila que no le diré nada a Aini. - Le digo y me voy riendo.
Ya en la fiesta estoy sentado frente a la barra en uno de los altos y elegantes taburetes que hay en este lugar, no puedo negar que Juan Manuel ha tirado todo para que este evento sea el mejor de los que ha realizado. Fer se me acerca y cuando ve las miradas que me voy dando con Ana decide irse. Le debo un regalo de disculpa. Pienso para mi cuando veo que Ana baja de donde está sentada y se acerca peligrosamente a donde yo estoy.
Yo tenía una pierna encima del apoya pie del taburete y la otra apoyada al suelo y cuando llega con un suave movimiento hace que baje para luego ponerse en medio de mis piernas haciendo que mi corazón y mis ganas de besarla se acelere aún más, es ella la que se acerca sin dudarlo un segundo y me besa, un beso lleno de pasión y deseo, lleva sus brazos por encima de mis hombros para entrelazar sus manos en mi cuello y empezar a jugar con mi cabello y yo llevando mis manos a su cintura para hacer que se acerque aún más a mi cuerpo mientras nuestro beso se va saliendo de control cada vez más, nuestras lenguas juegan entre sí haciéndome delirar cada vez más y más, no aguanto las ganas de poseerla y mis manos van bajando, pero en una ráfaga de milisegundos recuerdo dónde estamos y me detengo sin más.
Con la respiración acelerada de cada uno, nos quedamos mirándonos con deseo, sus ojos ya no se reflejan tan claros como esta tarde, ahora tienen un color diferente y sus labios aún con el pintalabios intacto ¿Como lo hace? a pesar de este beso que nos acabamos de dar un poco alterados y eso me está volviendo loco. Iñaki tienes que controlarte, no eres un crío.
Empiezo a dar vueltas en la cama por la poca luz que entra de la ventana y empiezo a buscarla pero no está.
Terminó de abrir los ojos y me doy cuenta que no hay nada de ella aquí, sólo está mi ropa tirada por el suelo, me siento al borde de la cama y sonrío mientras muerdo mi labio inferior al recordar lo ocurrido anoche ¿A qué hora se fue?
Me voy a la ducha después de ver que soy las 10 de la mañana, al terminar bajó a desayunar y me encuentro con Fer en una de las mesas.
- Buenos días. - Digo dándole un beso en la mejilla al llegar a la mesa.
- Buenos días. ¿Y esa sonrisa? ¿Lo conseguiste anoche?
- ¿Tú que crees? - Le respondo sonriendo. - ¿Y los chicos? - Pregunto mirando el menú.
-Fueron a buscar sus maletas, en una hora nos vamos al aeropuerto.
-Tienes razón. - Le digo.
Cuando el camarero llega no se que pedir ya que no estaba viendo el menú así que opto por lo más típico para un desayuno, café con leche, tostadas con mermelada, un poco de fruta y zumo de naranja. El se retira y a los minutos regresa con una bandeja donde traía todo, ¿Cómo logran cargar con todo a la vez y que no se le caiga? Siempre me hago esa pregunta cuando veo a camareros con más de cuatro platos en las manos cuando yo apenas puedo con dos, pero mejor no digo nada porque ese es su arte.
- Iñaki... - Me habla Fer pero no sigue, cuando la miro veo que me está observando con curiosidad.
- Dime. - Le digo para que termine de hablar.
- ¿Qué tienes en el cuello? No te cuidaste y dejaste que te haga marca. - Me regaña.
- Fer. - Es lo que puedo decir.
- Deja, que te pondré de esto. - Me dice sacando maquillaje de su bolso ¿Por qué no me sorprende? Y empieza a maquillarme el cuello para que no se note.
¿Por qué lo habrá hecho? Ella sabe perfectamente que no puedo salir así en ningún lado, me molesto bastante pero no dejó que Fer se de cuenta.
- Espero que cuando vuelvas a salir con ella no dejes que te marque así. - Me dice Fer como amenaza y no hago más que aceptar su regaño porque lleva razón.
Pero Ana me escuchara o me podría vengar, ella pierde más que yo. Pienso con una sonrisita
- Gracias. - Le digo a Fer cuando termina, yo termino con mi desayuno. Y nos ponemos en órbita para salir al aeropuerto y volver a Madrid.