Pomposidad, una palabra que definiría a la perfección este momento ¿Qué diablos pensaba? ¿Qué diablos pensaba yo cuando accedí a todo? No me gustaba llamar la atención, jamás me gusto y ahora estando así vestida era imposible no llamar. ¡Es tu boda genio! Dice esa pequeña vocecita en mi cabeza que aparece solo cuando estoy lo suficientemente nerviosa y por dios, en este instante soy un manojo de nervios. Llevamos exactamente cuatro meses y dos semanas viviendo en casa de Emma, luego de que la noticia fuera dada, que Nathan se ofendiera conmigo por no contarle, enojo que duro exactamente un día, pues me encargue de ir a su oficina, de hablar con los tres y poner los puntos sobres las íes, tenía un discurso planeado, tenía todo planeado y debo decir que no resulto difícil, ellos comprendier

