8 Bella Estaba perdida, completamente empapada en una ola de deseo. Había estado demasiado excitada y ansiosa por mis compañeros, aun sin el endemoniado poder de la semilla. La manera en la que se habían defendido en la corte —o como fuera que se llamara en Viken— hizo que me enorgulleciera de ser su compañera. Me calentaba. Eran tan fuertes, viriles y poderosos que quería abalanzarme sobre cada uno de ellos. Pero ahora, quería que los tres se abalanzaran sobre mí. Estaba feliz de dejar que Evon se saliera con la suya y me diera órdenes porque, joder, me gustaba. Me gustaba apagar todos mis pensamientos y solamente sentir. Me encantaba que me quisieran tanto que no pudiesen esperar, que no pudiesen evitar poseerme. Esta suite se sentía como mi propio reino personal y todo aquí era mío.

