Un nuevo día era, no recordaba a qué hora llegue anoche a mi casa, lo único que sé es que tengo mi cara sumamente hinchada, Andrew no se encontraba se fue muy temprano al trabajo. Miro la taza de café que tengo frente a mí, no tenía ánimos de nada para ser sincera, no quería nada, me sentía de lo peor. A mi mente viene todo lo sucedido anoche y eso hace que una pequeña lágrima ruede por mi mejilla. -Adrianne – escucho la voz de mi padre – No le respondo, simplemente toma asiento frente a mí, lo había llamado a primera que necesitaba urgentemente hablar con él. -¿Está todo bien hija? – pregunta – Niego con mi cabeza. -¿Cuándo pensabas decirme la verdad? – pregunto – El me mira confundido, sin saber que decir. -¿Qué verdad Adrianne? – responde el con otra pregunta – Esto era el colm

