CAPÍTULO VIII-2

2000 คำ

Entonces, para sorpresa de Jabina, desaparecieron. Sin duda, entre los arbustos y los promontorios de tierra que había a un lado del río debía haber un escondite que ellos usaban con frecuencia. Desaparecieron de la vista por corto tiempo, pero después reaparecieron, uno a uno, pero no para volver al sitio donde ella esperaba. En cambio, se alejaron de ahí a toda prisa. Como todavía no había mucha luz, pronto se perdieron de vista. El Duque se volvió hacia Jabina. —¡Estamos en casa!— dijo con suavidad. —¡Tenía tanto miedo de que nos descubrieran!— contestó ella. —La suerte estaba de nuestra parte, y ahora sólo tenemos que recorrer una corta distancia para encontrarnos de nuevo con todas las comodidades de la civilización. Jabina no pudo responder. Se sintió de pronto muy desventura

อ่านฟรีสำหรับผู้ใช้งานใหม่
สแกนเพื่อดาวน์โหลดแอป
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    ผู้เขียน
  • chap_listสารบัญ
  • likeเพิ่ม