Me entregué a él

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Estábamos en la cubierta del Yate, Suga había preparado algo de comida y una botella de vino. Hablamos de muchos temas triviales, nos reímos de todo, nunca pensé que aquel chico frio, pudiera en realidad ser tan tierno y divertido. El algún momento él se quedó dormido y yo simplemente me dediqué a mirarlo, es tan bello, su pequeña sonrisa, su rostro tan pálido, su pequeña nariz, todo de él para mi es perfecto - ¿Qué tanto me ves? ¿No puedes creer que un hombre tan hermoso como yo esté enamorado locamente de ti? – Me asusté cuando lo oí hablar. Aclaré un poco la garganta – Pensé que estabas dormido – Vi como poco a poco fue abriendo sus ojos. Me tomó de la mano y me atrajo hacia él - ¿Crees que podría dormir contigo aquí? Simplemente estaba pensando de qué manera te haría mía – Me miró coqueto – Debo decir que se me ocurrieron mil maneras de hacerlo – Se apoderó de mi boca, su beso era tierno, pero con un dejo de pasión, sus manos comenzaron a viajar por todo mi cuerpo, mi cuerpo comenzó a estremecerse, cada caricia que él me daba hacia que mi cuerpo vibrara, llevé mis brazos a su cuello y lo envolví en ellos, él hizo algo de fuerza y me subió encima de él, mis piernas quedaron a cada lado de su cintura. Sus manos ahora estaban en mis glúteos, los apretaba con cada beso. -¿Lo vamos hacer aquí? – Le pregunté cuando me separé para tomar un poco de aire, nuestras respiraciones estaban agitadas, mi cuerpo reclamaba su cuerpo, mi centro pedía a gritos tenerlo a dentro, mis labios añoraban sus besos. Él me miró, atrajo mi rostro a el de él – Lo vamos hacer aquí, allá – Me señaló el mar – En la habitación y donde se nos ocurra, porque estoy adicto a ti, y quiero dejar mi marca por cada parte de tu cuerpo, quiero que me recuerdes cada vez que las veas, cada vez que las toques, quiero quedarme en ti, indefinidamente – Me dio un corto beso -. Quiero quedarme en ti, desde hoy y por siempre, quiero estar en cada parte de tu ser, quiero formar parte de tu vida. Mi cuerpo se tensó al escuchar esas palabras, sabía que en algún momento tendríamos que separarnos, esto solo era un amor de verano como dicen por ahí, yo tenía perfectamente claro que no puedo formar parte de su vida, somos de dos mundos distintos, ataqué su boca con la mía – No pensemos en eso, solo dejemos llevar – Le dije entre besos. Nos dejamos llevar por el momento, mis manos recorrían su cuerpo, sus besos recorrían el mío, sus caricias me invadieron, sus besos me llevaron al cielo, Suga era eso, mi cielo y mi infierno a la vez. Su boca se apoderó de mis pechos, pasaba de uno al otro, la humedad y la calidez de ella, me hacía erizar, hacia caminos de besos en todo mi cuerpo, sus dedos hurgaban mi centro, de una manera descomunal, era tan experto en eso, pequeños gemidos salían de mi boca, jadeos que indicaban que estaba disfrutando tanto lo que él me estaba haciendo. Vi como enterró su cabeza en mi s*x*, dio pequeños lametazos y después hundió su lengua y un dedo, eso me hizo brincar, su otra mano acariciaba uno de mis pechos, me estaba llevando al límite, después de jugar tan bien con mi centro, besó mi boca, sentí el sabor y la humedad de mis líquidos en sus labios – Eres lo mejor que me ha pasado – Yo lo miré algo incrédula. Le di una sonrisa - ¿Cómo puedes decir eso si hace apenas unos días que me conoces? – Él guardó silencio. Abrió mis piernas y entró en mí, sus embestidas comenzaron lentas, pero a medida que entraba y salía de mí, le fue subiendo el nivel, yo me aferré a su espalda, mientras me arqueaba y jadeaba de placer. Primero me llegué yo, y después de un momento lo hizo él. Suga cayó encima de mí por unos segundos y después se corrió a mi lado, pasó uno de sus brazos por debajo de mí y atrajo hacia él, me abrazó fuerte, debo admitir que me sentía en mi lugar seguro, no podía culparlo por haberme dicho ¨que soy lo mejor que le pasado¨ ya que él, es tambien lo mejor que me ha pasado en la mía, pero… esto solo es un sueño, uno del cual en algunos días debo despertar. Después de esa vez, lo hicimos como él había dicho en todos lados, comíamos algo, hablábamos, otra vez había sección de amor, y así nos pasamos toda la tarde, hasta que llegó la hora de volver. Al llegar al muelle de nuevo antes de bajar del yate para ir al auto, Suga me tomó de la mano, me atrajo hacia él y me abrazó fuerte – No dudes nunca de lo que te digo, eso me hace sentir mal, cuando te digo que eres lo mejor que me ha pasado, lo digo en serio, no preguntes por qué, porque no tengo una respuesta, tampoco sé en qué momento te metiste de esa manera tan loca en mi cabeza y en mi corazón, solo sé que no dejo de pensar en ti en ningún momento, te veo en todos lados, te extraño en todo momento, si no te veo me desespero y siempre quiero que las horas pasen rápido cuando sé que te voy a ver y quiero que pasen lento cuando estoy contigo – Me alejó un poco de él para que lo mirara a los ojos, yo seguía sin poder decir nada – Eres mía ahora ¿Lo sabes? Pienso cuidarte con todo lo que tengo, así que nunca dudes de mi palabra. Yo simplemente asentí con la cabeza, no sabía que decir, él me dio un corto beso en los labios, tomó mi mano y me llevó al auto. No podía decir cómo me sentía, tenía un remolido de sentimientos, la verdad no queria que ninguno de los dos sufriéramos, así que no queria pensar más allá del momento que estaba viviendo con él.
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