Los cuerpos estaban tendidos en el suelo, con sangre desparramándose de ellos, disparos abultados en sus cabezas, sus sotanas empapadas de rojo, y un Dante finalmente tranquilo porque su Bella estaba protegida de manos pecadoras. Lo que hizo para llegar, a quienes dejó atrás, y las personas que enfadó por dejar a su prometida en el hospital, delicada de salud. Vicente estaba con su hija, preguntándose si él era el culpable, o era culpa de Dante. Se preguntó si cuando Dante fue a verla la convenció de que esa era la única manera de separarse del compromiso. En ese punto creía cualquier cosa, hasta que le dijeran que Dante colocó el vidrio en su mano. Vicente estaba dolido, como todo padre, y enojado porque dante huyó en cuanto el doctor dijo que la hemorragia fue controlada. Dante se afloj

