Alessandro miró a Dante. La confusión inundaba su mirada. Todo estaba cayendo. La vida que armó se derrumbaba sobre él. Dante tenía una elección que tomar. La mujer que amaba, la hija de la que no sabía, o su padre. Tristemente para él, no podría tenerlo todo. Estaba en una encrucijada, de la que tendría que salir solo. No había más lugares a los que acudir, no había nadie que lo salvara. Estaba entre el diablo, o el ángel caído de Isabella. —Dante, hijo —susurró Alessandro—. No puedes creer lo que ella dice. Es una mentirosa. Esta mintiendo. No tienen un hijo. Isabella fue el diablo que lo miró con ternura y dolor. —Si me amas, y amas a nuestra hija, lo matarás —susurró Bella. Dante los miró a ambos. Su padre intentaba controlar el sangrado de la nariz, e Isabella lo miraba con lágr

