⤝SANTIAGO⤞ Acostumbrado a despertar con el calor del cuerpo de Lorena junto al mío, estiro la mano para buscarla. Pero su lugar está frío y vacío, como lo ha estado durante las últimas cuatro mañanas. Abro los ojos. No se supone que debo echarla en falta; sin embargo, dormir se ha convertido en un reto. La extraño más de lo debido. ¿De verdad fui tan iluso para creer que solo era una aventura? Me cubro los ojos y sonrío como un idiota. La aventura se me escapó de las manos, esa muchachita ha conseguido lo que nadie. Me tiene todo el día pensando en ella, pensando en lo que hará lejos de mí. Salgo de la cama, no quiero seguir en las mismas. Ella ha regresado a su vida y yo debo hacer exactamente lo mismo. Luego de una larga y reparadora ducha, tomo mi sombrero, la fusta que descansa

