Ethan ingresó al conjunto residencial donde se encontraba el apartamento de Tom Hausen, aparcó su coche y se bajó de él, tomó las escaleras y una vez en la puerta tocó tres veces, la puerta se abrió apareciendo Tom del otro lado recibiéndole con una sonrisa en el rostro.
— ¿Qué tal Tom? — saludó Ethan dándole la mano seguido de un abrazo
— Todo bien Ethan, ¿cómo va ese regreso a los negocios? — respondió abrazándole también
— Un poco caótico, incluso sorprendido, pero nada del otro mundo — dijo separándose de su guitarrista para luego entrar al apartamento cerrando la puerta tras él
Tom le invitó a sentarse mientras se dirigía hasta la nevera para sacar una botella de agua y una de cerveza.
— Para el calor — dijo ofreciéndole la cerveza en la mano a Ethan
— ¿Agua para ti? — preguntó Ethan algo extrañado
— Sí, estoy dejando el alcohol, creo que mi fuerza de voluntad está siendo más grande de lo que creí — indicó sonriéndole a su amigo sentándose al lado de él
— Estuvo muy horrible lo que vivimos en este tour viejo, no quiero que se vuelva a repetir — Ethan dio un sorbo a su botella de cerveza — Creo que un tour así de nuevo nos separaría para siempre
— Y que lo digas, no recuerdo ni la mitad de las ultimas semanas es como si hubiese un espacio en n***o que separa muchos hechos antes del último concierto
— Me sucedió en Sydney, no sabía ni como me había bajado del escenario — confesó Ethan
— Esa vez pensé que caerías en un coma etílico la verdad — Tom le bromeó
— Sí, pensé que sería el fin pero fue el golpe en el camino que me hizo reflexionar al respecto — respondió
— ¿Qué pasará con la grabación del nuevo disco? — preguntó Tom algo intrigado al respecto
— Esperaremos que salgas de rehabilitación para comenzar a grabarlo, tenemos un gran porcentaje de canciones compuestas — Ethan le calmó de inmediato — No hay apuro y menos ahora que tenemos una propuesta increíble
Tom le miró inclinando su cabeza hacía un lado preguntándose de que se trataba
— Universal Studios está interesado en que participemos como soundtrack en una película — dijo Ethan dándole nuevamente un sorbo a su cerveza — Para ser más específico, de una adaptación de un libro de Andrew Black
— ¡¿Qué?! — exclamó Tom dejando escapar una risa de emoción — Dime que se trata de Lujuria, ese libro ganó muchísimos premios este año
Ethan afirmó con su cabeza dándole la razón a su guitarrista.
— Dime que aceptaste hombre, es un gran escritor Andrew y si la película hace justicia a su escrito nuestro ultimo disco le cae de perlas — agregó Tom dando brincos en su sofá
— Estamos en ello, les avisaré cuando llegue a un acuerdo — respondió Ethan dándole una caricia en el hombro a su amigo
— ¡Hermano sería increíble! — exclamó — ¿Te imaginas que la película sea tan buena como el libro? ¡Es digna de un Oscar!
— Lo cual nos llevaría a presentarnos en la ceremonia — agregó Ethan uniendo los hilos a la mente de Tom — ¡Sí que sería increíble!
Ambos continuaron hablando al respecto y también de sus proyectos a futuro, Ethan continuó bebiendo cerveza acabándose con casi todas las reservas de Tom, esto de cierta manera era positivo ya que no le daría la oportunidad a su guitarrista de volver a caer en los vicios manteniéndolo controlado, pero… ¿A cambio de qué? Estar ebrio, aunque poco le importaba si estaba pasándolo bien con Tom como no lo había hecho en meses.
Ethan tenía una tendencia a calentarse sexualmente cuando el alcohol se le subía a la cabeza, lo cual pagaría Emily, pero a esta poco le importaba que se desquitara con ella ya que le encantaba cuando su esposo se salía de sus cabales cuando se trataba de sexo, el explorar cosas nuevas les excitaba.
Llegaron las nueve de la noche, Ethan miró su reloj percatándose de la hora, ya debía volver a casa, pero el alcohol estaba haciéndole efecto así que decidió comenzar a tomar agua para aliviar los efectos.
— Entonces… ¿Estás listo para el domingo? — preguntó Ethan tomándose luego un vaso entero de agua
— Por supuesto, he estado hablando con los chicos de logística y piensan hacer un show de talla mundial
— Es lo que nos merecemos, ¿no crees?
— Ya somos de talla mundial, eso es cierto — dijo riéndose levantando su botella de agua — salud por eso
Ethan sonrió y chocó el vaso correspondiéndole el gesto.
— Creo que ya debo irme, mi esposa me espera — dijo Ethan volviendo a llenar el vaso de agua — ¿Te parece si ensayamos el domingo en la mañana?
— Claro, sólo avísame y visitamos el lugar para un soundcheck también — respondió Tom dándole una palmada en la espalda — ¿Te abro la puerta?
— Sí por favor — Ethan terminó de tomarse el agua y dejó el vaso en el lava vajillas — Voy un poco tarde
Se despidieron dándose un abrazo para después Tom cerrar la puerta tras Ethan, este se dirigió al coche y se subió, abrió su chat con Emily y sintió como una energía muy s****l le invadió.
+ Ethan Morgan: Prepárate porque tengo muchísimas ganas de follar
+ Emily Morgan: ¿Tienes ganas de usar a tu putita?
Ethan sonrió y se puso en marcha de inmediato para su casa, la respuesta positiva de su esposa le hizo sentirse más enérgico.
Aquí es donde comienza la lujuria en la cocina.
Emily escucha el sonido de la puerta principal abrirse. Oye el sonido del llavero estrellarse contra el mueble del recibidor y el golpe sordo de la bolsa de deporte de Ethan. Al poco escucha sus pasos a través del pasillo dirigiéndose a la cocina, donde Emily le está terminando de preparar la cena.
Se gira para darle la bienvenida y le sorprende el efusivo abrazo de Ethan. No, no es efusivo. Es algo más. Apenas abre los labios para preguntarle cómo le ha ido el día cuando siente la lengua ávida y cargada de lujuria de Ethan meterse dentro de su boca. Sin apenas aliento Ethan separa sus labios de la boca de Emily y le espeta en la cara:
— Quiero follarte.
Sus manos no han dejado de toquetearla, de estrujarla y apretarla desde que entró en la cocina. Ethan es la viva imagen de la pasión. Su boca recorre cada centímetro de la cara sonrojada de Emily mientras sus dedos le estrujan los pechos por encima de la ropa con una brusquedad impropia en él.
Emily al principio intenta despegarse de su abrazo para hacerle entrar en razón, pero las manos de Ethan la conocen muy bien. Saben qué zonas tocar, que partes acariciar y que sitios de su cuerpo son los más receptivos. Emily sólo puede jadear y dejarse llevar por el torrente de deseo que empuja a su hombre.
Poco a poco la arrastra hasta la mesa de la cocina, las lenguas trabadas, intercambiando salivas y gemidos. Emily palpa la entrepierna de Ethan y le agarra el paquete. La carne dura y caliente palpita dentro de los pantalones. Ella la frota arriba y abajo, apretando la palma de la mano allá donde presume que está el glande.
Ethan le ha sacado uno de los pechos por el escote de la blusa. Emily tiene el pezón muy gordo y a él le encanta chuparlo con fuerza. A veces le hace daño.
— Quiero que me comas la v***a, puta.
La pilló desprevenida y no sabía cómo reaccionar.
— ¿Por qué te paras, zorra? Sigue magreándome, joder.
Emily le golpea en la cara con la palma abierta. Si bien recordaba nunca le había golpeado a Ethan. Éste sonríe con lascivia y con una mirada de morbo tan ardiente que dejó a Emily totalmente desarmada.
— Pégame otra vez, putón de mierda.
Emily, jadeando, le vuelve a cruzar la cara con fuerza. En seguida se arrepiente, pues intuye que se ha excedido cuando ve la marca de sus dedos en la mejilla de Ethan. Pero éste le responde estampándole un beso de fuego en la boca, forzándola a que abra los labios para meterle la lengua.
Ella esta confundida. No sabe que le pasa a Ethan, a qué viene este furor desenfrenado y esas palabras tan soeces que le excitaban. La mano de él se introduce entre sus muslos.
— Joder, cariño, tienes el coño chorreando. Ves como eres una puta.
— Quieres hacer el favor de seguir llamándome así.
— ¿El qué? ¿Puta? Pero si eso es lo que eres. Mi puta.
— ¡Cállate y sigue tocándome!…
Los dedos de Ethan exploran el coño de Emily bajo las bragas, extrayéndole los jugos con la yema de los dedos y repartiéndolos por toda la vulva.
— No. Eres tú la que se va a callar. Eres mi puta y harás lo que te diga.
Poco a poco Emily va comprendiendo el juego de Ethan. Tanto tiempo juntos y estos momentos donde Ethan se libera le encantan: está realizando una de sus fantasías. ¿Cuánto tiempo habrá estado gestándose en su cabeza sin atreverse a contársela?
Oh, qué tontos son los hombres. Ella hubiera aceptado gustosa cualquier cosa por él. Los hombres son tan elementales. Con una sonrisa mental, Emily acepta el juego que al fin Ethan se ha decidido a poner en práctica.
— Vale. ¿Qué quieres?
Ethan saca una mano pringosa de entre los muslos separados de Emily y le acarica el rostro con ella, metiéndole los dedos dentro de la boca, restregando sus flujos vaginales por la cara, por la frente y por el pelo, que agarra con fuerza.
— Sácame la v***a del pantalón, zorra.
Emily se inclina para obedecerle. Su pecho libre se balancea en el aire mientras ella se afana en desabrocharle el cinturón. De repente siente un tirón del pelo que la obliga a alzar la mirada.
— Mírame a los ojos. No dejes de mirarme. Usa el tacto para lo demás, pero no desvíes la mirada. Quiere ver tu asquerosa cara de puta barata todo el tiempo.
Ella se muerde el labio inferior conteniendo un exabrupto, algo que logra al ver la expresión de su mirada: nunca había visto una pasión y lujuria tan intensa en su hombre. Al fin la v***a sale de su prisión, danzando en el aire brevemente. Él adelanta la cadera al tiempo que vuelve a tirar de su pelo, aplastándole la polla contra la cara, restregándole los cojones por la barbilla y la boca. Emily siente el terrible calor de la v***a en su rostro.
— Abre la boca.
Emily obedece sin dejar de mirarle a los ojos. El glande frota el paladar de Emily y recorre el interior de su boca hasta la entrada de la garganta. El roce de los dientes molesta a Ethan, pero no le importa. Mantiene su v***a dentro un buen rato. Poco a poco ella empieza a agitarse, intentando separarse, pero la mano de Ethan la retiene por el pelo. Al momento Emily empieza a toser con la polla dentro metida dentro. Los espasmos se transmiten a la v***a.
— Diooooooosssss hhmmmmm… — gime Ethan.
Ethan libera a su hembra. Ella tose y escupe sobre la barra de carne que acaba de salir de su boca.
— Buena chica. Abre la boca otra vez.
Ella jadea con fuerza, respirando por la nariz un par de veces antes de volver a abrir la boca. Ethan le vuelve a meter su virilidad dentro de ella. Esta vez la agarra de la cabeza con ambas manos. Despacio, muy despacio, balancea las caderas, dejando que su polla entre y salga de la boca de Emily, apretando ligeramente una de las mejillas para sentir la cabeza redonda del glande en la palma de la mano a través de la piel de la mejilla.
Emily respira con fuerza por la nariz y el aire que expele por sus orificios nasales golpea la v***a, quemándola. Ethan lanza un gemido ronco cuando lo nota. Mientras, la lengua de Emily se esfuerza en palpar la parte inferior de su pene, algo que logra a duras penas ya que la polla de Ethan tiene un grosor considerable y le llena toda la cavidad bucal.
Mientras le folla la boca ella se toca la entrepierna. Allí descubre con sorpresa que sus bragas parecen que las acaban de sumergir en un baño de aceite caliente. Se palpa la vulva y comienza a frotarse la parte superior del coño, justo encima de la zona del clítoris, que ya está terriblemente hinchado. Cuando jadea, los gemidos son ahogados por la carne que tiene dentro de la boca.
A pesar de haberle hecho incontables mamadas a su hombre, nunca la había tenido tanto tiempo dentro de su boca. Por primera vez siente cómo la sangre late dentro de las venas gordas e hinchadas que rodean el pene. Lo nota en su propia lengua.
— Pero que grandísima puta eres. Dios, deberías verte ahora mismo.
Emily gime en su polla mientras se mete dos dedos en el orificio de la v****a. Ethan le extrae el pene y un surco de babas y saliva gotea desde los labios de Emily hasta la punta de la polla.
— Saca la lengua.
Ella obedece y Ethan se inclina sobre ella sin dejar de menearse el pene, le escupe en la boca y a continuación le mete la lengua dentro, hasta el fondo, robándole el aliento, aspirando con fuerza, chupando la lengua de Emily y atrapándola entre sus dientes para tirar de ella. Emily siente como los jugos segregados por el coño le chorrean por la muñeca. Hace rato que se ha arrancado las bragas de un tirón, rompiéndolas, y ya tiene tres dedos metidos en su interior. Se está follando como un posesa.
Sus lenguas se entrelazan, mordiéndose mutuamente, gimiendo en el interior de cada garganta. Ethan la agarra del cuello y la obliga a ponerse en pie. La empuja con fuerza y la tira encima de la mesa.
Le mete las manos dentro de la blusa y se la abre con un tirón, rasgando la tela y arrancándole varios botones que caen rodando sobre el suelo de la cocina. Le agarra el sujetador con ambas manos y se lo parte de un tirón. Los pechos de Emily vibran en el aire, los pezones altivos presumiendo de su libertad apuntan al techo tiesos y regordetes. Están rodeados de unas hermosas aureolas cuya vista enerva la sangre de Ethan.
En ningún momento ella ha sacado sus dedos del interior de la v****a. Él le separa las piernas y contempla con avidez cómo su mujer se está taladrando el coño con rabia, con las bragas rotas colgando de uno de los muslos.
Ethan agarra a su mujer de las piernas, la atrae hacia él y se las levanta separándolas al mismo tiempo. Con una mano se agarra el m*****o erecto, mojado y lubricado con la saliva de Emily y lo dirige hacia la zona que hay debajo del coño, apuntando al ano. El pequeño y oscuro agujero está impregnado con las babas que refluyen constantemente de los pliegues de la raja. Se escupe en la otra mano y le esparce la saliva por el ojete, mezclándola con los efluvios vaginales.
— Te voy reventar el culo a vergazos, zorra.
— ¡Sí, hijo de puta! ¡Reviéntame el culo, pedazo de cabrón!
Ethan aplasta el glande contra el estrecho agujero de Emily. Ésta no ha dejado de masturbarse y el ruido que hace el chapoteo de su coño inunda toda la cocina. El olor a sexo y sudor lo invade todo.
Ethan se afana en meterle el rabo por el culo, empujando despacio, pero sin detenerse. La saliva y el constante líquido que resbala por los labios menores ayudan a que la carne gruesa y enervada se abra paso por la estrechez cálida y prieta de Emily. Durante unos momentos parece que las fuerzas abandonan la virilidad de Ethan cuando la v***a se dobla, torciéndose visiblemente. Pero un movimiento oportuno de Emily vuelve a endurecerle el m*****o con renovada pasión: ella, percatándose del apuro de Ethan, ha dejado de masturbarse para ayudarlo, agarrándose las nalgas con ambas manos y tirando de ellas, separándolas al máximo al mismo tiempo que levanta aún más las caderas.
Ethan responde con renovadas energías al contemplar como su mujer, emputecida al máximo, le ayuda a que le rompa el culo. Hinchando su v***a de sangre y fuego, empujando, dilatando a la fuerza el esfínter de Emily, lentamente la cabeza entra al fin por el diminuto hueco y un chapoteo sale del interior de las entrañas de su hembra.
— Ahhhhhhhhhmmmm… — gime ella, que vuelve a restregarse el chocho, esta vez por fuera y muy despacio, acompasando el ritmo suave que Ethan le está dando a sus caderas.
La estrechez del ojete hace que el aire se escape con sonoridad del culo de Emily en cada movimiento de Ethan. El chapoteo constante de su mano sobre el clítoris se mezcla con la suave fricción de la penetración anal, los jadeos roncos de Ethan y la respiración agitada de Emily.
Poco a poco la excitación hace que Ethan acelere los movimientos. Siente la presión de las paredes apretando su polla en toda su longitud. Emily, a su vez, nota cómo la corona del glande frota sus entrañas, deslizándose dentro de ella, resbalando por el interior de su vientre. Siente un ligero cambio en los movimientos de él y nota el cálido aliento de Ethan sobre su cara cuando este se inclina para besarla. Ella acepta con placer sus besos al tiempo que siente cómo una de las manos de él se posa sobre la suya, acompañándola durante su masturbación. Sus dedos se entrelazan, se confunden y al final ella saca los dedos de su interior para sustituirlos por los de él.
Así, con la v***a dentro de su culo, los dedos de Ethan en el coño y los suyos propios acariciándose el clítoris y las tetas, Emily siente que el orgasmo está a las puertas. Cierra los ojos y aprieta los dientes, señal inequívoca de lo que está a punto de llegar. Él se percata y aumenta el ritmo de sus caderas, golpeando en cada embestida el culo de Emily con sus pelotas, hinchadas y cargadas de semen.
Poco a poco los gemidos aumentan, el flujo y el sudor salpican el suelo, los golpes contra la mesa se hacen más fuertes, el bombeo constante de Ethan y las caricias de Emily se acompañan mutuamente hasta que Ella, con una serie de gritos apenas contenidos se desborda, apretando y aflojando el esfínter. Eso provoca una reacción en cadena sobre Ethan, que, con un estallido de fuego en la zona lumbar, descarga un chorro de semen dentro de ella, una fuente constante de líquido ardiente escupido con rabia.
Al momento él cae sobre ella, abrazándola, besándola con amor, mientras ella, satisfecha y agitada se pregunta qué otras fantasías ocultas guarda en su interior este hombre…