La mañana del viernes transcurría con tranquilidad, usualmente Emily y Ethan salían a disfrutar de un café a la mitad de esta, pero en esta ocasión no había sido el caso, Ethan tenía muy presente que hoy sería la reunión con Luca Castagnoli y que de alguna forma tendría que hacer que este desistiera de seguir el negocio con Morgan Enterprises. Emily por su parte después de haber tenido semejante noche de pasión con su esposo no podía evitar el sentirse un poco culpable por haber llevado a cabo todo un negocio a las espaldas del que aún era su jefe a pesar de convivir juntos desde hace mucho tiempo, las cosas estaban tensas entre ellos y todos podían notarlo en las instalaciones donde se encontraban.
— Entonces… ¿A qué horas es la reunión con este sujeto? — preguntó Ethan a su esposa que se encontraba sentada al otro lado del escritorio
— En una hora exactamente, ¿estás listo?
— Sí, tenemos que hacerlo desistir del negocio de una forma u otra
— Acerca de eso… — Emily hizo una pausa llevándose su bolígrafo a la boca para morderlo mostrando su nerviosismo
— No me interesa para nada saber que pre acuerdos hay, la misión es hacerlo retirarse del negocio de cualquier manera — insistió — Esto no puede volver a pasar Emily, espero que te quede bien claro — Ethan dijo después de haberle señalado con el dedo de una manera muy seria
Emily se sintió un poco intimidada por esta postura de su esposo que jamás había visto. Ethan Morgan nunca había sido un hombre que se caracterizaba por ser agresivo o demandante, al contrario, era muy flexible y pacífico, esto dejaba en claro que Luca Castagnoli era un hombre de mala calaña y claramente se había metido en un lío tremendo a la hora de negociar con él.
— Ethan, el negocio no está tan mal… — Emily dijo como si estuviese agregando leña al fuego — … Saldríamos beneficiados, creo que no lo ves con ojos positivos sólo porque se trata de una persona no grata de tu pasado
El CEO de Morgan Enterprises escuchaba con atención a las palabras de su esposa, pero no la miraba.
— Además, hablando del pasado, creo que estás exagerando y no se trata de la misma persona con la que trataste hace años atrás — dijo con total seguridad en sus palabras
Ethan se giró y la miró a los ojos, un poco enojado, pero no dejándose llevar por esto. Guardó silencio por un momento mientras dejaba que su mente procesara lo que Emily estaba diciendo, quizá había un error o sus oídos estaban mal funcionando, pero no, claramente se notaba que su esposa estaba metida de lleno con el negocio y quería continuarlo a pesar de las advertencias que él le dio.
— ¿Vas a decir algo al respecto o te vas a quedar callado? — preguntó poniéndose de pie tomando algunas carpetas de su escritorio
— Está bien — respondió tajante y sin querer entrar en conflicto
— ¿Qué está bien Ethan? ¡Sé más claro por favor!
Emily le reclamó en cuestión de segundos, los papeles se habían invertido y ahora era ella quien estaba furiosa con él por no decirle ni una palabra al respecto.
— Está todo bien y nos veremos en la reunión con Luca Castagnoli — sentenció dándose la vuelta y saliendo de la oficina
Al salir se encontraría de frente con Fernando, este notaría de inmediato que algo estaba mal entre la pareja ya que seguido de él salió Emily como si tuviese un propulsor en la espalda, no miró a nadie y se dirigió a la oficina de Tifanny donde dejaría las carpetas.
— ¡Wow! — exclamó Fernando al ver pasar a Emily — ¿Está todo bien en el paraíso?
— No, no está nada bien — respondió — ¿Vienes por lo de la reunión?
— Por supuesto, no puedo perderme uno de los mejores negocios que ha llegado a cerrar Morgan Enterprises
Ethan se llevó la mano al rostro dejando escapar un suspiro, la decepción cada vez era más grande, no podía entender que carajos estaba pasando y como estaba pasando. ¿En qué momento se dejaron engañar por un mafioso italiano? ¿Por qué hicieron un negocio a sus espaldas?
— ¿No estarás pensando que es un mal negocio verdad? — Fernando notó el disgusto en el rostro de Ethan
— Es un muy buen negocio Fernando, lo es — dijo sarcásticamente dándole una palmada en el hombro para después caminar a través del pasillo hasta la recepción
El CEO se sentó en una de las sillas de espera intentando olvidar lo que estaba pasando por un breve segundo, ahora mismo se le cruzaban por la mente tantas cosas que vivió en el pasado y el infierno que Luca Castagnoli les hizo pasar, era evidente que se trataba de la misma persona, era imposible que hubiesen dos italianos con el mismo nombre y con la misma actitud, tenía que ser él.
¿Por qué? Se preguntaba Ethan una y otra vez, ¿Por qué no me consultó? ¿Por qué se dejó llevar por él? Las preguntas iban y venían, una decepción increíble caía sobre su corazón con el peso de unos diez mil tanques de guerra ucranianos. Lo peor de todo esto era que la artifice de tal hecho había sido su propia esposa, la persona que más sabe lo que Morgan Enterprises significa para Ethan.
Ethan continuó en su móvil revisando correos encontrándose con un par de citas para concretar con Universal Studios respecto al tema de ser parte de la película Lujuria, esto lo tenía también algo emocionado haciendo de lado el trago amargo que le estaba dejando la situación con su empresa. Así que pasados unos minutos tomó la decisión de reunirse con los productores de la película para así decidir que canción usarán o en su defecto, que canción crearían para ser parte del soundtrack de la película.
Andrew Black tenía mucha similitudes con Ethan Morgan, es por esto que el CEO tenía una fascinación por leer sus libros, esperaba conocerlo algún día y posiblemente sería pronto.
Al pasar un largo rato se acercaron Emily y Fernando ya listos para marcharse al restaurante donde sería la reunión junto con Luca Castagnoli. Ethan se puso de pie y sin decir una sola palabra caminó detrás de ellos con la mirada fija en el móvil haciendo como si ellos no existieran.
Desde que entraron al ascensor y se dirigieron al coche que los estaba esperando para transportarlos no se dijeron ni una sola palabra, la tensión se podría cortar con la punta de un cuchillo, Ethan de verdad no estaba interesado en discutir con ninguno de los dos y mucho menos con su esposa, a pesar de tener la mente llena de distintos escenarios donde se ponían nuevamente en peligro intentaba mantener la calma.
Al llegar al lugar su chofer les abrió la puerta de la camioneta para que descendieran de ella y entraran al restaurante, curiosamente, italiano.
— Esto es una puta ironía — dijo Ethan en voz baja mientras subía las escaleras del lugar
— ¿Qué dijiste? — preguntó Emily con curiosidad al escuchar a su esposo decir algo
— Que es irónico todo esto — repitió
— ¿Por qué? — Fernando intervino también
— Es un mafioso italiano, nos trae a un restaurante italiano, nos tiene en sus jodidas manos y estamos entrando voluntariamente a la boca del lobo — dijo Ethan abriendo la puerta del restaurante — Somos los empresarios más tontos del país
Fernando giró su mirada para encontrarse con la de Emily llena de ira nuevamente, pero en este caso era él el que no entendía absolutamente nada. ¿Mafioso italiano? ¿En qué momento todo esto se tornó nuevamente de mafia?.
— Bienvenidos a Donetti’s — dijo el recepcionista con amabilidad y un acento italiano muy marcado — Signore y Signora Morgan, Signore Fernando, pasen por acá el Don los está esperando
Ethan sonrió dejando escapar un soplido mirando de reojo a su esposa y a Fernando, sabía que tenía razón y estaban entrando en un lugar donde claramente tenían las de perder. El hecho de que el mismo mesero haya llamado “Don” era indicativo de que Luca era el jefe de una familia que hacía parte de la cosa nostra.
— ¿Qué es todo esto Emily, por qué estamos entrando al restaurante de un mafioso? — Fernando le reclamó al instante
— Cállate y sólo llevemos a cabo lo que ya hemos hablado con Luca, no podemos perder este negocio — manifestó Emily tajante y firme con su decisión
— ¿Emily, qué carajos te pasa? — volvió a recriminarle
Emily estaba decidida a continuar el negocio cueste lo que cueste, mafioso o no iba a demostrarle a su esposo de que ella era capaz de también hacer buenos negocios que beneficiaran la empresa por la cual tanto su esposo trabajó.
— Benvenuti a tutti — dijo Luca poniéndose de pie de su mesa
A su alrededor había un par de guardaespaldas sin contar los que posiblemente estuviesen camuflados entre los demás comensales del lugar, este estaba repleto pero justo en la zona donde estaba Luca estaba vacío, tenía una apariencia de ser la zona VIP del lugar.
— Siéntense, siéntense — les señaló las mesas invitándolos a los tres a sentarse
— Muchas gracias Luca, un gusto verte — dijo Emily saludándolo cordialmente y sentándose de primera
Fernando saludó y se sentó de segundo.
Ethan se quedó de pie observando a Luca a los ojos, el italiano sonreía mientras veía el rostro serio y frío de Ethan, este lo recordó de inmediato, Luca Castagnoli había sido el hombre que durante años los aterrorizó en los bares de Chicago cuando The Secret estaba surgiendo como banda. No era un hombre de fiar claramente, pero Ethan quería escuchar lo que este sujeto tenía por decir.
— ¡Ethan, amigo mío! — exclamó Luca haciendo para atrás su silla para salir de su puesto — ¡Como has crecido! — continuó mirándolo mientras se acercaba para darle un abrazo a Ethan
Ethan le correspondió el gesto con algo de renuencia, seguía sin darle buena espina.
— Hola Luca, no has cambiado nada — dijo Ethan con su característica voz grave y fría
— Ja, lo tomaré como un halago — respondió Luca dando la vuelta nuevamente hasta su silla
Ethan tomó asiento ahora sí sin quitarle la mirada a Luca de la cara, sabía que algo tramaba, su sexto sentido se lo estaba diciendo, pero hasta no descubrirlo no dejaría de mantener esa postura defensiva y cautelosa.
— ¡Hablemos de negocios! — exclamó Emily dejando sobre la mesa una carpeta con unos papeles dentro — ¿Estamos listos para continuar este asombroso acuerdo?
— ¡Por supuesto mi querida Emily! — replicó Luca frotándose las manos
El CEO de Morgan Enterprises puso su mano sobre la mesa evitando que Luca tomara los papeles que su esposa le había ofrecido.
— Hablemos de negocios, Castagnoli — dijo Ethan seriamente