Sofía abrió los ojos y se asustó, por un instante desconoció el lugar donde se encontraba, sacó el móvil de su bolso y vio que ya eran las cuatro de la tarde, Diego, el señor Ferrer no estaba, pero en la mesita de noche le había dejado un recado. «Sofía, tengo algo muy importante que hacer, dejé comida en la nevera, te dejo dinero para lo que te haga falta y las llaves de la casa, es toda tuya, por favor siéntela como propia, también te anoto mi número de móvil por si necesitas ayuda o se te ofrece algo. Espero que todo salga bien y te puedas mudar junto con tu madre de inmediato, Diego P.D. Si necesitas algo, lo que sea, no dudes en llamar». Sofía, respiró profundamente, que paz se sentía en ese lugar, y qué bello era Diego, no sólo físicamente, también era una excelente persona, lástim

