Después de lo que paso con su mamá no vi a Ernesto casi tres días hasta el sábado siguiente cuando fuimos a cenar mi comida favorita “sushi”, se quedó en casa a dormir, lo extrañaba muchisḿo aunque sólo hubieran pasado unos cuántos días. El domingo muy temprano, no sabía ni qué hora era, mi celular comenzó a sonar de una manera muy insistente, no tenía intención de contestar, la noche anterior Ernesto y yo dormimos hasta ya muy tarde. - ¿Quién te llama tan temprano? - preguntó con voz ronca denotando molestia. Quitó su brazo de mi cintura para taparse el rostro con una almohada. Con toda la fuerza de voluntad estiré mi brazo para alcanzar mi celular de la mesita lateral a la cama. - Es mi madre - dije disculpándome. Él levantó el rostro de la almohada para arquear la ceja, para despu

